martes, julio 12, 2011

Clic de la semana


A todo color by Explorando Perú
Ella no siembra flores. Las borda con hilos brillantes en las polleras, fustanes y chalecos de los danzantes que inician el jolgorio en las fiestas patronales. 

Allí -entre los brindis y los rezos, entre los pasos sincopados de las parejas de huaylas y el andar controlador de los chutos- se impone el colorido de sus bordados, esos que ella hace con paciencia, puntada a puntada en su modesto bastidor.

"Tengo trabajo todo el año", dice Soledad Rosales, mientras ilumina con sus hebras mágicas un pedazo de tela. Ella tiene razón. Las fiestas no escasean. Siempre hay un santito milagroso al que se debe agasajar con bailes y procesiones. 

No solo en su distrito, Tomas, sino en el rosario de pueblos que son parte de la reserva paisajística Nor Yauyos Cochas (en las regiones de Lima Provincias y Junín) e, incluso, hasta en Chupaca y Huancayo, donde sus trabajos también son conocidos, se lucen, destellan en las celebraciones.

Y eso que no tiene tanto tiempo en esta arte. "Un año y medio más o menos", confiesa Soledad a la volada y media distraída. Está concentrada en sus vistosas flores, aquellas que atraparon al lente de Explorando, mientras recorría la XI Feria Noryauyina, realizada el domingo pasado en el campamento Siria, en las afueras del pueblo de Tomas. 

"Se lleva alguito, caserito", ofrece la artesana como queriendo cortar la conversación. Seguro quiere concentrarse en su trabajo y espantar al extraño que la aburre con tantas interrogantes. 

Su estrategia es certera. El preguntón se marchó, acaso espantado por los precios: Trecientos soles un chalequito... uhmm, mucho para un periodista viajero que ni siquiera sabe bailar y, para colmo de males, no es devoto de ningún santo. 

Lo mejor era retirarse y seguir dando vueltas por los puestos de una feria agrícola, gastronómica, ganadera y artesanal, que convocó a pobladores y comuneros de la primera reserva paisajística del Perú. 

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