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Mostrando las entradas de noviembre, 2017

La escuelita de Explorando Perú

Dónde el autor, en un arranque de lucidez, se anima a grabar un vídeo para reflexionar sobre El arte de escribir zonceras, un campo en el que, según parece, tiene una amplísima experiencia.
Un comentario recibido en mis redes sociales, motivó el vídeo que comparto con ustedes, con el único propósito de invitarlos a escribir las historias cotidianas de las que son partícipes o testigos.

Ignoradas por ser 'cosa de todos los días' esas vivencias son, en realidad, una valiosa materia prima los cronistas. Sucede lo mismo con los recuerdos y añoranzas. La clave en estos casos, es conseguir que nuestras palabras conviertan lo cotidiano en algo extraordinario.

Ese es el reto y el desafío que los redactores debemos enfrentar con osadía y atrevimiento para publicar textos seductores (o al menos intentarlo).


Los disfraces del viajero

Al ver a tantos niños disfrazados en las calles de su ciudad, el autor desempolva sus recuerdos para escribir sobre su experiencia como rabanito y ranger, en un tiempo en el que el Halloween era una fiesta distante y ajena.

Solo dos veces me he disfrazado en mi vida, aunque -siendo estricto- la primera fue más bien una caracterización de rabanito para una brevísima obra de teatro en el jardín Perú

El disfraz lo hizo mi madre con esa magia que lograba convertir cualquier material en una obra de arte, cualidad que me salvaría de varios rojos en mi época de colegial. Y es que los profesores exigían, de un día para el otro, la confección de manualidades que pondrían en apuros a las ya desaparecidas Utilísimas.

Pero mi madre era una capa. Lástima nomás que no heredé ni una pizca de su habilidad en esos menesteres. Todo lo contrario, soy un completo fracaso cortando, pegando, armando cosas y hasta envolviendo regalos. Felizmente no hago muchos y no precisamente por una profunda devoción a la…