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Oxamarca: una historia entre la niebla

Explorando sale del letargo o de su agonía -usted escoja el término que más le guste- con esta crónica en la que el autor relata su visita a Chocta, un complejo arqueológico del distrito de Oxamarca (Celendín, Cajamarca) que está cubierto por las brumas del olvido y la indiferencia. Estamos de vuelta, una vez más.
Pasará. Es difícil saber si lo dicen por convicción o si se trata tan solo de un amistoso engaño, de esos que suelen acompañarse con una sonrisa condescendiente y un par de palmaditas en el hombro, aunque en este momento de niebla y frío, de lluvia indecisa y sol opaco, nadie se acerca con ansias de brindar consuelo; entonces, surge la duda: y si ellos realmente lo creen.
Esperar. Es lo único que queda. Tal vez, como afirman los que nacieron aquí, el mal momento pasará, más temprano que tarde pasará, entonces, todo será igual que en las jornadas anteriores -despejadas, brillantes, luminosas-, ideales para descubrir, tras las espinosas marañas del verdor, los muros, los recint…
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El cronista mochilero

Hace ya varios años, cuando daba mis primeros pasos en el periodismo de viajes, una editora me pidió que le enviara algunas crónicas para conocer mi trabajo. Hasta ahí todo bien, nada fuera de lo normal. Es lo que suele hacerse en estos casos.

Lo extraño ocurriría al recibir su atenta respuestas. Palabras más, palabras menos, ella decía que mis textos eran buenos, pero adolecían de un problema: estaban escritos como para 'mochileros', algo que no encajaba con el perfil de su publicación.

Más allá de los gruñidos y la decepción momentánea, me di cuenta que lo de 'escribir para mochilero' significaba que mis textos rebasaban la descripción parametrada de un itinerario turístico. Estos, además y para colmo de males, omitían referencias a hoteles cinco estrellas y restaurantes de muchos tenedores, esos que, como se está demostrando ahora, se apropian hasta de las propinas de los mozos.

Desde entonces, la visión VIP de varios editores (o digamos su ceguera) ha sido una barrera…

Ausangate, pasos de nieve en el Cusco

De la duda a la certeza, en un relato de excusas por inventar y desafíos que se afrontan en los ondulantes dominios del Ausangate, la montaña tutelar del Cusco y el escenario de una de las rutas pedestres más impactantes del país.

Todavía estás a tiempo de arrepentirte, de inventar una excusa, de argüir un pretexto que te sirva de tabla de salvación; pero no digas lo primero que se te ocurra. Ese sería un grave error. Piensa, reflexiona, se ingenioso para encontrar una trama creíble y razonable que te libere de la sospecha o la certeza –esto dependerá de la agudeza de tu interlocutor- de que te estás acobardando porque te mueres de miedo.

Tienes que inventar una coartada salvadora y decírsela ya, ahora, a ese joven que despliega un mapa para adoctrinarte sobre kilómetros y altitudes, sobre montañas y abras, sobre partidas madrugadoras y llegadas en horas inciertas. Sus palabras ponen al borde del nocaut a tu entusiasmo, y, como ninguna campana te salvará de besar la lona, es urgente q…

Larga vida a la crónica periodística

Mientras algunos proclaman la extinción de la crónica, el autor de esta bitácora anuncia que el 14 de marzo iniciará un taller de cinco sesiones, para todos los interesados en mantener con vida a este género periodístico



Se equivocan quienes creen que la crónica periodística está condenada a muerte. Exageran los que afirman que los lectores ya no buscan buenas historias y se conforman con textos breves como el trino de un ave. Claudican aquellos que reemplazan los textos creativos y bien estructurados por frases cuyo único objetivo es acumular me gustan.

Ante ese aciago panorama que parece condenarnos a redactar mensajes sin pretensiones de trascendencia, de esos que se leen hoy y se olvidan mañana, es prioritario rebelarse y levantar los teclados, las libretas y los lapiceros, como medida de lucha, resistencia y defensa de la crónica, uno de los géneros más valiosos del periodismo, porque permite explorar el lenguaje y construir historias capaces de atrapar, conmover y sensibilizar a…

Explorando el Perú. Visiones a contraluz

Después de seis años de la publicación de Relatos del Perú, su primera travesía editorial, el autor de esta bitácora presenta su segundo libro Explorando el Perú. Visiones a contraluz.



La escuelita de Explorando Perú

Dónde el autor, en un arranque de lucidez, se anima a grabar un vídeo para reflexionar sobre El arte de escribir zonceras, un campo en el que, según parece, tiene una amplísima experiencia.
Un comentario recibido en mis redes sociales, motivó el vídeo que comparto con ustedes, con el único propósito de invitarlos a escribir las historias cotidianas de las que son partícipes o testigos.

Ignoradas por ser 'cosa de todos los días' esas vivencias son, en realidad, una valiosa materia prima los cronistas. Sucede lo mismo con los recuerdos y añoranzas. La clave en estos casos, es conseguir que nuestras palabras conviertan lo cotidiano en algo extraordinario.

Ese es el reto y el desafío que los redactores debemos enfrentar con osadía y atrevimiento para publicar textos seductores (o al menos intentarlo).


Los disfraces del viajero

Al ver a tantos niños disfrazados en las calles de su ciudad, el autor desempolva sus recuerdos para escribir sobre su experiencia como rabanito y ranger, en un tiempo en el que el Halloween era una fiesta distante y ajena.

Solo dos veces me he disfrazado en mi vida, aunque -siendo estricto- la primera fue más bien una caracterización de rabanito para una brevísima obra de teatro en el jardín Perú

El disfraz lo hizo mi madre con esa magia que lograba convertir cualquier material en una obra de arte, cualidad que me salvaría de varios rojos en mi época de colegial. Y es que los profesores exigían, de un día para el otro, la confección de manualidades que pondrían en apuros a las ya desaparecidas Utilísimas.

Pero mi madre era una capa. Lástima nomás que no heredé ni una pizca de su habilidad en esos menesteres. Todo lo contrario, soy un completo fracaso cortando, pegando, armando cosas y hasta envolviendo regalos. Felizmente no hago muchos y no precisamente por una profunda devoción a la…