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Mostrando las entradas de junio, 2009

Una presentación imaginaria

Donde el autor pierde la cordura y, al relatar un suceso imaginario, tiene la desfachatez de describirse como alto, guapo y elegante. ¡El colmo!...

Quiero pedirles un favor. Imaginen una noche cálida y un cielo estrellado. Piensen en un estrado al aire libre aún con los reflectores apagados. Escuchen el redoble de un tambor, el estallido de las bombardas, el aplauso y los vítores cuando un rayo luminoso irrumpe en la oscuridad despejando las sombras.

El estrado resplandece. Alguien se acerca al micrófono. Sonríe, saluda, dice buenas noches. Se acallan las bombardas, se apaciguan los aplausos, se agranda la expectativa.

Ahora, el personaje del micrófono se dirige a la anhelante multitud. Habla de exploraciones y destinos, de crónicas y fotografías viajeras, de aventuras por caminos virtuales y globalizados; entonces, llega el momento del gran anuncio, ese que convocó a las masas que usted y yo nos esforzamos en imaginar, para que este escrito tenga sentido.

Y se escucha el último redoble d…

Clic de la semana

No sólo el Cusco ostenta espléndidos muros incaicos. El legado arquitectónico de los "Hijos del Sol" se mantiene en pie -a pesar del descuido y la desidia de las autoridades- en diversos lugares del país, evidenciando la grandeza de los antiguos peruanos.Piedra sobre piedra. Muros perfectos, vistosos y de apariencia indestructible en Huaytará, la "Capital arqueológica de Huancavelica", una región olvidada y sumida en la pobreza, que podría encontrar en el turismo, una oportunidad de desarrollo económico, sustentada en la conservación del ambiente y de las tradiciones de sus pueblos originarios.En Huaytará, a sólo 112 kilómetros de Pisco, resalta la iglesia colonial San Juan Bautista, erigida sobre las paredes del templo del Sol. Hoy, en las hornacinas prehispánicas, reposan las imágenes de santos y vírgenes católicos, aquellos que llegaron con los hombres de occidente. Es extraño, contradictorio, es el Perú sincrético, diverso, con su crisol de colores y creencias…

Más que baños termales

Viajé a Churín. Pensé en baños termales. Agua tibia y relajante. Aguas que curan. Pero como soy un mal pensado o, mejor dicho, siempre pienso mal, al final no estuve mucho tiempo en Churín. Apenas recorrí sus calles, visité sus famosos baños de la Juventud y, sólo al caer mi último día, pude conocer el velo de la Novia y la gruta de la legendaria Mama Warmy.Y como estuve poco en Churín (la capital del distrito de Pachangará) pude librarme de la seducción de sus aguas querendonas; entonces, me escabullí por los caminos de la provincia de Oyón, en busca de lagunas, iglesias, nevados y pueblos pletóricos de quietud.Llegué a los espejos de agua de Surusaca y Guengue, a los pantanos de Rumbro. Bromeé con una niña de Quichas, sentí el viento frío proveniente de varias cumbres de nieve, caminé por las calles pacíficas de Andajes que, en otros tiempos, conocieron del terror de la guerra interna. Hoy todo está tranquilo en el "Balcón de los Andes". Hoy endulzo mi tarde con manjar bla…

El arte de lavarse las manos

Nadie reconoce sus culpas. Todos dicen que son inocentes y señalan al otro, al opositor político, al que piensa distinto.

Se fijan en los errores ajenos, jamás en los yerros propios. Y dicen que sienten dolor por las víctimas, aunque terminarán convirtiéndolas en una mera estadística, en un argumento útil para fustigar al contrario.

La consigna es lavarse las manos, conservar el cargo y salvar su futuro político. Lo demás no importa demasiado, son cosas que pasan o, mejor dicho, les pasan a otros, no a ellos, no a quienes gobiernan, no a quienes dirigen.

Se habla de la defensa de la democracia, del orden interno, del imperio de la ley; también de terroristas, de infiltrados, de hordas manipuladas. Son los argumentos de siempre. Pretextos trillados para justificar la violencia y la muerte.

Y hoy se dice, con absoluto descaro, que fue un operativo exitoso. La carretera se desbloqueó, comentan, se ufanan y hasta casi sonríen. La triste conclusión de una jornada dolorosa que pudo evitarse, qu…