jueves, diciembre 22, 2005

Clic de la Semana


Llegó el verano y las miradas se dirigen al mar y sus playas primorosas, al mar y sus caletas de encanto que embellecen todos los rincones de la costa peruana, desde el caluroso Tumbes (en la frontera con Ecuador) hasta la patriótica Tacna (al ladito de Chile).

Sol y mar, arena fina, correr olas, mirar chicas en bikini (bueno, ya, no sé molesten, estimadas lectoras, también muchachotes fornidos), una cervecita helada, un cevichito de pescado, mixto o de conchas negras, el infaltable fulbito playero, noches de campamentos y romances, son algunas de las diversiones veraniegas que hacen olvidar la grisura del invierno.

Prepare el protector solar y busque la frescura costeña. En esta ocasión Explorando Perú le recomienda un chapuzón inolvidable en la caleta El Ñuro, en el distrito de Los Órganos (provincia de Talara, Piura), un espacio mágico, de gente amable y aguas tibiecitas. No se arrepentirá.

*Pinche aquí y sumérjase en una crónica playera

miércoles, diciembre 14, 2005

Vuelve el Clic de la Semana


De líneas más deportivas que un Ferrari y con mas tracción que una 4x4, los poderosos piajenos (burros), siguen devorando kilómetros de asfalto y tierras desérticas, en los pueblos y comunidades de la calurosa región Piura.

Económicos, silenciosos, sin emisiones de monóxido de carbono y con rebuznos en vez de bocinazos, los piajenos piruanos halan, desde hace muchísimo tiempo, carretas cargadas de productos del campo o pequeñas cisternas.

Su pintoresca presencia se ha convertido en una estampa clásica de piura. Sin duda, siempre es mejor viajar en "piajeno" que en "piepropio" y a falta de un moderno convertible, no está nada mal pasearse en un infatigable burrito.

martes, diciembre 13, 2005

Imágenes del Recuerdo

Nudos y Pasos para Recordar es el nombre de la exposición fotográfica que se inaugura hoy en la Gran Sala Temporal del museo de La Nación de Lima.

La muestra de 70 imágenes retrata los momentos más emotivos de la Caminata por la Paz y la Solidaridad, la gran cruzada en memoria de las víctimas de la violencia política que ensangrentó al Perú, en las décadas finales del siglo pasado.

Desde el 1ro de mayo hasta el 25 de agosto, cuatro jóvenes “chasquis de la paz” (Felipe Varela Travesí, Aydeé Soto Quispe, Nilo Niño de Guzmán Velásquez y Abel Simeón Solís), unieron el país con sus pasos a través del histórico Qhapaq Ñan (Camino Inca).

La travesía se inició en Ayabaca (Piura) en la frontera con el Ecuador y culminó en Desaguadero (Puno). Los chasquis modernos recorrieron 2,350 kilómetros, difundiendo un mensaje de solidaridad y levantando las banderas de las justas reparaciones, para los familiares de las 69,280 víctimas del conflicto interno, según la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

Las fotografías de la exposición fueron captadas por los lentes de Renzo Giraldo (Somos), Yael Rojas (Perú.21), Jack Ramón y Pedro Cárdenas (El Peruano), Jaime Rázuri (France Presse), Solange Matheus y el autor de esta líneas, que viajó en representación de la revista Rumbos.


Todos los reporteros cubrieron diversos tramos de la ruta para sus medios de información, perpetuando las imágenes de una caminata que removió el corazón y la memoria de los pueblos andinos.

La exposición, organizada por la Defensoría del Pueblo, la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza y el movimiento ciudadano Para que no se Repita, estará abierta de martes a domingo (incluyendo feriados) hasta el 15 de enero del 2006. El ingreso es libre desde las 9 de la mañana hasta las 5 de la tarde. La invitación está hecha.

lunes, diciembre 12, 2005

De la puna al mar: relatos del camino (Final)


Bitácora de Viaje. Día 5 en la ruta del Chasqui, el Cóndor y el Guanaco.

Hora: 1 de la tarde.

"El camino no termina aquí. Sólo es una parada momentánea, una pausa andariega, un final que representa, en cierta forma, un nuevo principio para todos, una promesa de aventuras venideras por rutas ignotas, senderos inciertos y pueblos olvidados, dolientes, donde el progreso es una esperanza marchita y vacía, un sueño convertido en rutinaria pesadilla...

...Hemos llegado a San Fernando, el objetivo final de una ruta inédita que comenzó en Galeras, la pampa inacabable en la que reinan las vicuñas. Hoy estamos en el mar, cansados, sudorosos, con sueño y algo de hambre, pero todo se olvida ante las olas inquietas o al oír los gritos penetrantes de los lobos marinos o al ver el vuelo a plenitud de un par de cóndores, el ave carroñera más grande del planeta...

...Pero queremos ver más y nuestros ojos buscan al guanaco, el otro "huésped" andino que ha encotrado refugio en este rincón del Pacífico, hermoso, único, aún desprotegido a pesar de toda su riqueza ecológica; y, al recordarlo, siento cólera, ira, también impotencia y ahora comprendo aún más las quejas y la enjundia del biólogo Pablo Merino y del fotógrafo Alejandro Tello, dos de los más notorios defensores de la espléndida bahía...

...No tenemos mucho tiempo. El guanaco no aparece, se oculta, debe andar por las lomas cercanas. No lo vemos y nos vamos. Subir y bajar sin descanso. La aventura se prolonga, la aventura no termina, la aventura permanecerá por siempre en nuestras memorias viajeras. Será el motor que nos impulse a explorar otras rutas. Cierro la libreta, guardo el lapicero. Ahora sólo escribo pasos en la arena tibia, fina, reparadora...". (Rolly Valdivia Chávez)

viernes, diciembre 09, 2005

De la puna al mar: relatos del camino (IV)


Bitácora de Viaje. Día 4 en la ruta del Chasqui, el Cóndor y el Guanaco.

Hora: 4 la la tarde.

"Contemplo el mar, admiro sus olas enjundiosas y siento la brisa del Pacífico en mi rostro agrietado por el viento seco de la puna, entonces, me doy cuenta que ya falta muy poco, que la aventura agoniza y que la rutina urbana es una amenaza latente, un monstruo cercano, temible, devorador y gris. Melancólico...

...Estoy frente al mar de Marcona y sus acantilados y sus piedras con formas de animales. A mis espaldas está el desierto y sus arenas convertidas en playa, también las casas tapiadas de los trabajadores despedidos de Shougan Hierro Perú, el centro minero que "gobierna" e impone su ley en estas tierras, cercenando sueños, esperanzas e ilusiones con su omnipresencia y sus intimidantes carteles que anuncian su "propiedad privada" y sus "órdenes de disparar"...

...Mejor no voltear, mejor mirar el mar inmenso, libre, sin carteles y amenazas, sin hombrecitos vestido de marrón que piden documentos o permisos. Mejor pensar en San Fernando, la bahía de los cóndores y el guanaco. Anhelado destino al que llegaremos caminando, sí, otra vez al camino, luego de un día de descanso, de cómodos viaje motorizados entre Nasca y Marcona, de paseítos por playas benditas y sabrosos recorridos gastronómicos...

...Caminaré para sentirme libre. Para olvidar los carteles y amenazas. Ya no me importa la distancia: 20 o 30 kilómetros, me da lo mismo, sólo quiero estar en San Fernando y ver el vuelo de los cóndores y el misterioso andar del guanaco. Tengo que volver a andar, tengo que escapar del fantasma opresor de la mina y escabullirme, al menos por unas cuantas horas, de los monstruos urbanos y sus grises apetitos rutinarios..." (Continuará).

jueves, diciembre 08, 2005

De la puna al mar: relatos del camino (III)



Bitácora de Viaje. Día 3 en la ruta del Chasqui, el Cóndor y el Guanaco.

Hora: 12 del mediodía.

"No pienso dar un paso más. Estoy cansado, tengo ampollas, no hay agua y sólo he comido un pedacito de chocolate y un par de cucharadas de atún. Ya ni caramelos tengo. La situación es complicada...

...Mi mochila me sirve de almohada y de colchón. Quiero dormir y olvidarme del camino y sus parajes desérticos; el camino y sus estrecheces equilibristas; el camino y sus declives aterradores, pero es imposible, las voces de Felipe y Job -exigentes, fastidiosas, caray, me sacan de quicio- destrozan mis esperanzas, me recuerdan que debemos continuar y que aún falta un trecho largo hasta la mina Los Incas y sus camiones contaminantes que nos llevarán a Nasca...

...Debí acompañar a Efraín, me increpo, reniego, gasto mis últimas fuerzas al recordar a nuestro compañero que la noche anterior decidió volver a a Nasca en un camión entre milagroso y fantasmal, aparecido en Cañaypampa, nuestro lugar de pernocte; pero no lo hice y ahora estoy hecho un trapo bajo la sombra de un árbolito enclenque en la quebrada de un río seco que añora a la lluvia y sus gotas de vida...

...Las voces de Job y Felipe se imponen. Sólo faltan dos o tres kilómetros y debo continuar, aunque no quiera, aunque hace sólo unos segundos haya jurado -como tantas otras veces- que nunca más volvería a caminar y que sólo a un tonto como yo, se le ocurre convertirse en periodista andariego, en cronista itinerante, en pundonoroso "trotaperú", cuando podría dedicarse a cualquier otra cosa, menos cansada, más rutinaria y formal.

...Pero a pesar de mis juramento tengo que volver al camino, quizás porque soy un tonto, tal vez porque estoy cerca del final. Sí, la mina está aquícito nomás y voy a llegar aunque sea gateando. Los caminos se han hecho para recorrerlos de principio a fin y ahora falta tan poco y siempre se encuentran fuerzas para dar un paso más, aunque a veces uno crea lo contrario... (Continuará).

miércoles, diciembre 07, 2005

De la puna al mar: relatos del camino (II)


Bitácora de Viaje. Día 2 en la ruta del Chasqui, el Cóndor y el Guanaco.

Hora: 7 de la mañana.

"Amanece temprano en Iliacancha, el minúsculo caserío ayacuchano en el que pasamos la noche. Hoy el sol será nuestro guía y eso me preocupa. Temo que sus rayos calurosos calcinen mis reservas de energía. Guardo silencio. No expreso mi temor a los compañeros...

...Desayunamos de prisa (galleta, atún y sopa de sobre, ¿una delicia verdad?) y levantamos un campamento en el que no hay mucho por levantar (me pregunto si debo escribir que deje las varillas de la carpa en Lima)... Autocensura, pienso, mientras reacomodo mi mochila, pesada, odiosa, torturadora. Me encantaría dejarla. Es imposible.

...Antes de partir nos despedimos de la familia de Edgar Cantoral, quien nos permitió pernoctar en su corral. "Son los primeros visitantes que llegan a mi tierra", nos había dicho la noche anterior, mientras compartíamos un reconfortante caldo de cordero en su penumbrosa casita de adobe. Me siento un pionero, un descubridor. Vale la pena tanto andar.

...Es hora de marcharnos. Apretones de mano, palabras de agradecimiento, ganas de quedarse, de seguir compartiendo con Edgar, su esposa y sus hijos, también con el vecino macerado en hojas de coca y alcohol que no se explica el por qué estamos caminando. Él está seguro que nuestro andar es un castigo...

..."Qué condenan están cumpliendo ustedes", pregunta con ebria seriedad. Le explicamos nuestras razones; entonces ríe, se burla, no nos cree, piensa que estamos locos...

..Abandonamos Iliacancha por un camino estrecho, por un desordenado sendero de piedras sueltas que bordean las faldas de una montañas fabulosas que encañonan un río seco, sediento, víctima del calentamiento global y la necedad del hombre.

...Los hijos de Edgar, pequeños, chaposos, silenciosos, encabezan la hilera de andariegos. Ellos recorren todos los días el camino de herradura -el único camino- que conduce al vecino caserío de Chilca, donde funciona una modesta escuela...

...Una hora de ida y otra de vuelta, a pie. Quiero acompañarlos pero no puedo, sus pasos son excesivamente rápidos, diestros, quizás artísticos. Ellos se alejan, se pierden en el horizonte. No podré olvidarlos..." (Continuará).

martes, diciembre 06, 2005

De la puna al mar: relatos del camino


Bitácora de Viaje. Día 1 en la ruta del Chasqui, el Cóndor y el Guanaco.

Hora: 11 y 30 de la mañana.

"Estoy perdido. No veo a mis compañeros, han sido tragados por la pampa inconmensurable. Grito, el eco alarga la agonía de mi voz. Nadie responde. Dónde estarán, me pregunto mientras peleo con un camino que no existe en pampas Galeras, la colosal reserva de vicuñas en las alturas de Lucanas, en Ayacucho...

...No sé que hacer. Me detengo, miro a todos lados. No hay nadie, ni un alma, ni un ruido, solo el rumor impetuoso del viento que pretende intimidarme con sus intensos soplidos. Hacia adonde ir. Esperar o buscar, dejar la mochila, correr, inventar un sendero, trepar las lomas y otear el horizonte en búsqueda de mis desaparecidos socios de aventuras, de mis cómplices en el desafio inédito de cruzar las alturas de Galeras para llegar a la bahía de San Fernando (Marcona), en una travesía de cuatro días de infatigable andar...

...Escucho mi nombre y el tronar del pututo de Felipe Varela, el Chasqui. Me buscan, me encuentran, me indican por donde debo ir. Acelero mis pasos, me agito, trastabillo. Me uno al grupo, me riñen -¿en broma?, ¿en serio?- por quedarme rezagado, por no seguir el ritmo, por volverme invisible...

...Otra vez juntos (Felipe, Job Rosales, Efraín Flores y este rezagado cronista), bajo el cielo azul y las nubes que parecen ser finos mechones de algodón... Caminamos y empiezo a sentir los albores del cansancio. La travesía será dura. ¿Aguantaré?. Dejo de escribir... (Continuará)

viernes, diciembre 02, 2005

Breve Reporte Aventurero

Estoy en Nazca. Hace calor y el cansancio apenas si me permite escribir estas palabras. He caminado durante tres días desde Pampa Galeras hasta la Mina del Inca (Ayacucho). Mañana iré a la bahía de San Fernando, en Marcona (Ica), donde terminará el sorprendente periplo.

Tengo tanto que decir, hay tanto por contar y describir, tanto personajes por citar, gente de corazón abierto que nos brindo su hogar para pasar la noche, que compartió con nosotros lo poco que tiene: un puñado de mote, unas papitas sancochadas, un caldito caluroso y reponedor.

Las imágenes están claras en mi mente y confieso que mis ojos se humedecen al recordarlo y es que el Perú nunca deja de sorprenderme, de enternercerme con el gesto afable y desprendido de sus hijos, mis hermanos, quienes siempre tienen algo que ofrecer: una sonrisa, una palabra de apoyo, un gesto de aliento...

Ese es el Perú que conmueve, el Perú que te llena de esperanza, el Perú que queremos descubrir en cada uno de nuestros pasos...Tengo que marcharme. Me gana el sueño y me abruma el calor.

La noche será corta, a las 6 partiré a San Fernando para encontrarme con el mar y, si tengo suerte, con los cóndores y guanacos que descienden de los Andes para buscar refugio en este pedacito del Pacífico.

*Explorando Perú agradece a Job Rosales Pacheco de Marcona Adventure, por habernos invitado a vivir esta aventura, en compañía de Felipe Varela Travesí, el Chasqui de la Paz.