miércoles, junio 25, 2008

Lago de aquí, lago de allá

Mar interior. Lago legendario. Aguas azules, pueblos ancestrales. Quechuas y aymaras, peruanos y bolivianos. Los Uros, Taquile y Amantaní; Copacabana, isla del Sol y de la Luna. Titicaca compartido. Binacional. Suyo y nuestro. Del mundo entero...

lunes, junio 16, 2008

Así es el fútbol

Dicen que la pelotita no enseña nada y que sólo sirve para malograr el hígado. Eso no es tan cierto, viendo fútbol reforcé mis conocimientos de aritmética. Sumar y restar son operaciones frecuentes para los hinchas, sobre todo para nosotros, sufridos y eliminados futboleros peruanos que encontramos en la frialdad matemática, el refugio perfecto para nuestras ilusiones y esperanzas.

En cambio, a la lógica la odiamos con toda nuestras fuerzas. Incluso, con total desparpajo nos atrevemos a negar su existencia. Sin embargo, tarde o temprano, esta aparece, enorme e ineludible, para pulverizar nuestros delirios victoriosos, porque -aunque duela admitirlo o creerlo- casi siempre gana el mejor y nosotros nunca lo hemos sido y, quizás, nunca lo seremos.

Pero ese no es motivo para abandonar al equipo. Hay que sumar y restar. Goles a favor, goles en contra. Los puntos nuestros, los puntos de los otros. Y si ganamos mañana en Montevideo, llegamos a seis. Uruguay se queda en cinco. Lo pasamos, ya no estaremos penúltimos.

Y si Ecuador no le gana a Colombia en Quito, también lo superamos y Sudáfrica ya no estaría tan lejos, estaría a la vuelta de la esquina a pesar de Pizarro, Acasiete y Farfán y las festivas chicas del Gof los Incas, a pesar de los dirigentes que sólo piensan en viajar y del técnico que a veces parece no pensar.


Sí, a pesar de todo, incluyendo a nuestra propia razón que nos dice, reclama y hasta protesta, por la ingenuidad que se apodera de nosotros cuando la hora del partido se acerca. Vamos Perú, arengamos con optimismo y a sabiendas que nuestros jugadores están entre los peores del planeta y que nuestro técnico es una auténtica bestia, con el perdón de las bestias.

Y es que en el fútbol las esperanzas renacen siempre, se ponen a rodar y -en el caso nuestro- terminan muriendo cuando el balón ingresa a nuestro arco, cuando el árbitro marca el final sin cobrarnos un par de penales, cuando el tablero electrónico indica que otra vez perdimos o empatamos de local.

Cuando eso ocurre, alguien pronuncia el infaltable matemáticamente; entonces, renegamos, nos ponemos furiosos y hasta queremos golpear al mongazo que pronuncia palabra tan indignante; pero, después, al esfumarse la cólera, buscamos un fitxure, sacamos un lápiz y empezamos a sumar y restar. Así es el futbol, pues. No existe otra explicación.

miércoles, junio 11, 2008

Clic... ¿de la semana?


No estoy en la iglesia ni nada parecido, pero hoy tengo que admitir que por mi culpa, mi gran culpa, mi grandísima culpa, Explorando Perú, en general, y el Clic de la Semana, en particular, han permanecido en estado de hibernación o de coma, en fin, casi casi agonizante.

Hoy, inspirado por un propósito de enmienda (juro por Diosito que no estoy saliendo de ningún oficio religioso) he decidido rescatar al emblemático clic, con esta imagen de la roja y blanca flameando en los techos de varias canoas en el río Madre de Dios.

Desde niño se nos inculca el respeto por la enseña patria. "Es la bandera del Perú, de blanco y rojo color, cual llamarada de amor", aprendí a cantar en la escuela. Lo hice tan bien que hasta ahora la recuerdo, como recuerdo además, la historia de Alfonso Ugarte quien, según mis maestros, prefirió lanzarse a la muerte, antes que dejarla caer en manos del ejército enemigo.

Nunca creí mucho en ese suceso. Verdad o mentira. Me da lo mismo. Lo único importante es que la bandera siga flameando orgullosa y libre en todo el país. Por eso no hay que bajar la cabeza ni tener temor. Lamentablemente, el presidente parece pensar lo contrario y, hace pocos días, expreso su miedo ante las represalías que Chile podría tomar, si "cometemos el pecado" de no venderle gas natural.

No hay duda, él si ha olvidado la canción escolar, la historia de Alfonso Ugarte y, para colmo, parece que no está dispuesto a quemar el último cartucho, como dicen que hizo Bolognesi; más bien da la impresión que el presidente quiere arriar la bandera. Eso sólo lo hacen los traidores. Dios nos coja confesados... caray, otra vez lo religioso.