lunes, diciembre 31, 2007

Extraño adiós al 2007

Dónde el autor se olvida de los buenos deseos y se despide con encono del año 2007, con la única intención de exorcizar a sus propios demonios.

Adiós 2007. Te despido sin nostalgia y sin alegría porque no fuiste un buen año. En verdad ni siquiera tengo ganas de hacer un balance de tus 12 meses. No quiero pensar en los chispazos de alegría ni en las sonrisas fugaces, tampoco en las frustraciones ni en el panorama tristemente gris que opacaron varios, muchos -quizás demasiados- de tus días.

Al fin te vas, 2007. Nada es eterno ni siquiera tú y tus desdichas, tú y tus tragedias, tú y tu obstinación por arrancarle centenares de vidas al sur del Perú, de enterrar esperanzas y futuros, de sumir en la desesperación y el dolor a miles de nuestros compatriotas, miles de nuestros hermanos.

Muchos se preparan a celebrar tu partida. Te quemarán simbólicamente y harán estallar bombardas y fuegos de artificio. Luego vendrán los abrazos, los buenos deseos, el correr con una maleta en la mano o el comer doce uvas, entre otros rituales en los que no participaré. Esta vez he decidido despedirte en solitario,
sin sonrisas ni lágrimas, sin encono ni deseos de venganza.

Te vas y eso es lo único que me importa. No te realzaré ni sentiré añoranza por ti; más bien, desearía borrarte u olvidarte por completo o casi enteramente. Sólo me quedaría con
esos momentos -escasos, breves- en los que me sentí pletórico de vida en algún lugar del Perú, lejos de mi fantasmas y soledades urbanas.

Sí, viajando y viviendo, buscando historias, imaginando relatos, perpetuando instantes sin pensar en los recibos vencidos, en los saldos pendientes, en las puertas que te cierran por el delito de querer “cobrar” por tu trabajo, en los amores que no llegan, en los amores que volvieron y se fueron, en la zozobra de andar siempre con las justas y con lo justo... en el temor de gastar porque hay que
ahorrar pan para mayo.

Ahora cuando el calendario me muestra su última página; ahora que estoy a pocas horas de arrancarla de una buena vez y para siempre, te puedo decir agonizante 2007, que a pesar de los ardides con los que quisiste sacarme de los caminos y de tu afán por despertarme de mis sueños itinerantes, mis ganas de viajar, escribir y captar miles de imágenes, siguen intactas, invictas, renovadas.

Y son esas ganas las que hoy, 31 de diciembre, me permiten decirte con orgullo que aguante todos tus golpes. No ha sido fácil y te confieso que en más de una ocasión -cuando las decepciones y las penas me tomaban por asalto- pensé que podías derrotarme.


Sin embargo resistí. Me mantengo en la ruta de mis anhelos. Estoy dolido y maltrecho, es cierto, pero porfiaré en mi decisión inquebrantable de continuar viajando, pase lo que pase y vengan como vengan los días y semanas del año que pronto empezará.

Te gané 2007; prepárate 2008... no la tendrás fácil conmigo si pretendes alejarme de los caminos.


*Más allá de sus lamentos, el autor les desea a sus lectores frecuentes y ocasionales, a sus amigos y enemigos, a las señoritas que le hacen caso y a las malvadas que lo rechazan, a quienes les debe unos cuantos soles y a los que le adeudan un montón de dólares y, a todos los que lean este mensaje y no pertenezcan a ninguna de las categorías mencionadas, un próspero, venturoso, inolvidable y viajerísimo 2008.

lunes, diciembre 24, 2007

Carta navideña

Cuando era un niño mis padres me decían que debía escribirle una carta a Papa Noel, indicándole que juguetes quería en la Navidad. Si me había portado bien durante el año, aquel anciano fortachón de tupidas barbas blancas, me traería el regalo anhelado, previa consulta y autorización del Niño Dios o Jesús o Manuelito.

La tarea era harto complicada.
Primero tenía que reflexionar, pensar, decidir que juguete “bueno con B de Basa” era el que más me impresionaba. Después, debía de convencer a alguno de mis hermanos, para que se encargara de la redacción de la misiva, la cual siempre comenzaba con un “Querido Papa Noel, en esta Navidad quisiera que me regales…”.

Años después, cuando aprendí a escribir en las
las aulas del Centro Educativo 1100, me libré de ese enojoso paso y solito nomás arrancaba una hoja de un cuaderno cualquiera, cogía un lápiz y despacito comenzaba a trazar cada una de las letras.

Pero mi esmero era en vano. Mi caligrafía es un auténtico desastre -casi un jeroglifo- desde que escribí el
precursor “mi mamá me mima” del ya legendario libro Coquito. Sin duda, Papa Noel debe haber sufrido horrores tratando de entender mis garabatos.

Al terminar la carta, doblaba la hoja y sin ponerle sobre ni estampilla -la economía de un niño es siempre deficitaria- la colocaba en el nacimiento familiar varios días antes de la nochebuena. De esa manera, me protegía ante cualquier retraso o contratiempo del correo.

Ahora que me esfuerzo por recordar aquellos momentos, me doy cuenta que esas cartitas fueron los primeros textos que escribí en mi vida. Sencilla, directa, concisa, mi correspondencia navideña incluía una terna de posibles regalos, ordenados de mayor a menor interés. Así el destinatario sabía con absoluta certeza, cual era el objeto que más deseaba.

Durante años, el niño Jesús y Papa Noel cumplieron afanosa y religiosamente con su función, y siempre se dieron maña para dejarme un regalito, no en una media o debajo de un árbol como se estila en estos tiempos, sino escondido por algún lugar de la casa.

Sí, la ponían difícil y había que dar vueltas y vueltas hasta encontrarlo debajo del sillón o en las profundidades de un armario. Pero, la angustia era muchísima mayor cuando viajábamos a Chincha, para pasar la nochebuena con los hermanos y hermanas de mi madre.

En esas navidades,
nuestros regalos nunca llegaban a la “Cuna de Campeones” y teníamos que esperar el retorno a casa, el mismo que se alargaba de manera tortuosa, porque mis padres –muy respetuosos y formales- cumplían con el aburridísimo ritual de visitar a un puñado de tíos y tías que apenas conocía y a los que sólo veía en las fiestas de fin de año.

Sólo quedaba esperar, sonreír y mostrarse buenito nomás, porque como dice el dicho, en la puerta del horno se quema el pan y no fuera ser que por andar de berrinchudo, el Niño Dios y su socio se molestaran a última hora y ¡zas! me quitaran el regalo. Ya bastante habían hecho con perdonarme el pelotazo en la torta de bodas de uno de mis primos y el arrojo desde el balcón de los carritos de mi hermano.

Felizmente eso nunca ocurrió y siempre tuve la fortuna de abrir un obsequio el 25 de diciembre. Hoy -en la víspera de la navidad- espero que Papa Noel y el Niño Dios de mi infancia se acuerden de mí, aunque no les haya escrito una cartita.

Ojalá que ellos también se hayan modernizado y lean este post. Así me conceden lo que más deseo: viajar, escribir, fotografiar el Perú. Sólo eso, nada más que eso...

**Aprovecho esta entrada, para enviarle un abrazo virtual a todos los lectores de Explorando Perú y expresarles mi deseo ferviente que el 2008 sea un año extraordinario, con muchas alegrías y pocas tristezas. Salud amigos y amigas. Seco y volteado y sin olvidarse de que el que la seca la llena.

sábado, diciembre 22, 2007

La magia del presidente García

Donde el autor -enojado porque nadie le ha obsequiado ni la pasa de un panetón- se le prende al presidente de la República y a los mineros que se oponen a la creación de un ministerio del Medio Ambiente.

Cuando un país tiene un presidente como Alan García Pérez, el ejercicio del poder se convierte en un fabuloso espectáculo de magia, en el que cotidianamente se hipnotiza al público con palabras de artificio, se le entretiene sacando del sombrero palomas -¿apristas?- y rabiosos perros del hortelano, y se le hace soñar con un Perú distinto, gracias al Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos.

Si el mago está particularmente inspirado, cierra su show con una danza exótica o un refrescante seco y volteado, que genera la hilaridad y la ovación plena de sus incondicionales –sinceros o pagados, vaya uno a saber-, que abarrotan la plaza mustia de un pueblo empobrecido, el auditorio de un hotel cinco estrellas repleto de empresarios o los suntuosos ambientes del Palacio de Gobierno.

Y es que el presidente tiene “trucos” para todos los públicos. Es un conocedor consumado del arte del engaño –no es casualidad que gobierne por segunda vez- y sus abracadabras varían dependiendo del gusto de la concurrencia. Y si algún perspicaz o taimado, le hace notar ese pequeño detalle, el asombroso García responde con un conjuro temible que, casi siempre, incluye la palabra comunista o resentido.

Así, entre engaños y cortinas de humo, entre propuestas sacadas bajo la manga en el último instante e improvisados embelecos retóricos, el primer fascinador de la República -disculpen el lapsus, debí escribir respetuosamente el primer mandatario-, dirige el país facilito nomás y sin mayor oposición.

Como todo mago que se respete, García tiene asistentes o compañeros de escena, dispuestos a exponerse a cualquier tipo de sacrificio o situación ridícula, con tal que el “truco” de su maestro y guía sea exitoso. Ni gráciles ni bella(o)s –para decepción del público- su principal virtud es la de buscar un sustento lógico o ideológico, a los disparatados actos de su gurú.

Además de sus asistentes del partido aprista, sus dotes de ilusionista le han permitido al inquilino de la Casa de Pizarro, ganarse la casi devota adhesión de los empresarios nacionales –incondicionales de cualquier líder que no toque sus billeteras-, de los dirigentes políticos que creen que las leyes del mercado son más sagradas que toditos los santos de las iglesias y de amplios sectores de la prensa.

Incansable en la renovación de su ya vasto y generalmente paradójico repertorio, el presidente aprovechó la juramentación de su ahora parchado gabinete, para anunciar –fanfarria y redoble de tambores por favor- la creación de un ministerio del Medio Ambiente.

El hecho, ocurrido el pasado jueves en el Salón Dorado del Palacio de Gobierno, dejó absortos, lívidos, patidifusos y hasta con la boca abierta, a quienes están a favor y en contra de dicha propuesta.

La reacción se justifica plenamente, porque en su casi año y medio de mandato, el líder aprista no ha demostrado mayor preocupación por la salud del planeta, el cuidado de los recursos no renovables y de la flora y fauna que convierten al Perú, en un auténtico bastión de la naturaleza.

Reponiéndose de shock inicial, los miembros de la Sociedad Nacional de Minería, fueron los primeros en poner el grito en el cielo y manifestar su contrariedad por el anuncio.
Ellos, que se jactan de la conciencia ecológica de la minería moderna, demostraron su fastidio, porque un ministerio politizaría los temas medioambientales, los cuales son eminentemente técnicos.

Lamentablemente, ningún peruano recuerda haber escuchado esos argumentos en contra de la politización, cuando los empresarios pedían y exigían a las autoridades nacionales que impongan el orden a sangre y fuego en los conflictos mineros de Cajamarca y prohibieran el referéndum en las comunidades de la provincia de Ayabaca (Piura).

Sin duda, el último pase mágico de García les debe parecer una traición, más aún cuando ellos, buenísimos e inspirados por altísimos sentimientos filantrópicos, decidieron de manera voluntaria sacrificar una parte de sus “exiguas” ganancias, para crear un “fondo” que permitiera hacer obras básicas en los pueblos circundantes a las zonas de extracción.

También se ha dicho que un nuevo despacho ministerial
aumentaría la burocracia y el gasto estatal. Es curioso, pero ese mismo argumento fue utilizado por otros sectores, cuando el ex presidente Alejandro Toledo –aquel que puso de moda la “hora Cabana” y las vacaciones en Punta Sal- planteó la creación del ministerio de la Cultura.

Aquella vez la idea se volatilizó. ¿Pasará lo mismo ahora? Con García nunca se sabe. Quizás estamos frente a una cortina de humo que sólo busca
asustar un poquito a los mineros; o, tal vez, el mandatario lo único que quiere es congraciarse con la Comunidad Europea, ahora que empezará a discutirse un TLC con los países del Viejo Continente.

Todas las dudas e interrogantes tienen asidero y sustento. La máxima autoridad del pais, como ya lo hemos dicho, se caracteriza por sus palabras de artificio, por su constante decir y no cumplir, por su afán de ganar titulares en la prensa. Total, los magos no son confiables, juegan con las percepciones y le sacan la vuelta a la realidad.

Ojalá que esta vez las cosas sean distintas y ese mismo gobernante que hace unas semanas dejó entrever que no sería mala idea lotizar la amazonía para venderla a pedacitos, no se deje intimidar ni arredrar por las presiones de sus amigos mineros.

En caso de ceder, García tendrá que recurrir a todos sus artilugios y asistentes, para demostrarle a los ciudadanos que nunca dijo lo que dijo y hacerles creer que en vez de la creación de un ministerio, el propuso el fortalecimiento del Consejo Nacional del Ambiente y el Instituto Nacional de Recursos Naturales.

Todo puede suceder en el Perú, más aún cuando el ejercicio del poder se ha convertido en un portentoso espectáculo de magia. Sólo queda aplaudir o tratar de desenmascarar a la estrella del show. Usted decide.

viernes, diciembre 14, 2007

Clic de la Semana


El fastuoso ajuar mortuorio del Señor de Sipán, el gobernante moche rescatado del olvido histórico por el arqueólogo peruano Walter Alva, es uno de las mayores muestras del esplendor y la sensibilidad artística de los antiguos pobladores del norte del país.

Descubierto hace veinte años en la Huaca Rajada -29 kilómetros de Chiclayo, la "Capital de la Amistad"- las joyas de oro y plata, las orejeras y pectorales, los collares y cetros del dignatario prehispánico, se atesoran en el magnífico museo Tumbas Reales de Sipán, en la acogedora localidad de Lambayeque, en la región del mismo nombre.

Hoy, cuando me preparo a volver en compañía de mis colegas y amigos, Luis Yupanqui e Iván Reyna, con quienes dictaré un Taller de Periodismo de Viaje en la universidad de Chiclayo, comparto con ustedes esta imagen que expresa la grandeza del Perú milenario, del Perú prehispánico, del Perú universal.

viernes, diciembre 07, 2007

Vuelos amazónicos








Esta vez en Explorando nos olvidamos de las palabras o, dicho de otra manera, las mandamos a volar, para andar más a tono con las imágenes que hoy publicamos.

Eso sí, esperamos que sea verdad aquello de que una foto vale más que mil palabras. De esa manera, mis estimados lectores tendrán bastante para leer (o imaginar) en este post.

Y así como he mandado a volar a las palabras, me atrevo a pedirles a ustedes que desplieguen las alas de su imaginación por un instante y vuelen por los cielos de Tambopata (Madre de Dios), sintiendo el calor de la selva y contemplando con ojos de pájaro la espesura del bosque, el furor impetuoso de los ríos, el estallido de diversidad de la Amazonía peruana.




martes, diciembre 04, 2007

Más vale tarde que nunca

Después de varias lunas (demasiadas para mi gusto), los créditos de Magaly Ramos Carrillo, directora de Punoinfo.com, y de Carmen Solís Paredes, practicante de dicho medio, fueron borrados de la crónica La procesión del Señor de los Milagros: “Un fenómeno social y religioso de grandes proporciones", texto que contenía varios párrafos copiados literalmente de Explorando Perú.

Ahora, el artículo consigna como fuente la dirección de esta bitácora. De esa manera, se reconoce mi autoría, aunque, para ser sincero, hubiera preferido que el texto fuera bajado definitivamente de la web puneña. Pero nada es perfecto...

Con este post, quiero poner punto final al enojoso suceso, lamentando una vez más, el doloso accionar de las "periodistas" mencionadas anteriormente, quienes sin un ápice de respeto por el trabajo de un colega, recurrieron al plagio con el único propósito de engañar a sus lectores.