viernes, junio 23, 2006

Sábado de fiesta


Inca en la pampa
Originally uploaded by Explorando Perú.

Junio 24. Perú de fiesta, inquietante, vívido, exótico y seductor. Rituales y bailes en la pampa y en la selva, también en el ombligo del mundo. Voces en quechua, cadenas humanas, brindis con chicha o masato, en los Andes o la Amazonía; brindis por el Sol o el agua de los ríos, por el hombre de sangre Inca que habla con los dioses antiguos y el shaman del monte que se entiende con las plantas y los animales.

Y vibra la altura ayacuchana. Chaccu, chaccu gritan las voces ancestrales en la Reserva Nacional Pampa Galeras Bárbara D’Achille; chaccu, chaccu y se juntan centenares de manos campesinas, manos comuneras para arriar a centenares, quizás miles de vicuñas, doncellas de los Andes admiradas por su belleza, codiciadas por sus finísimos vellones.

Chaccu, chaccu y la gente corre, se agita, las rodea, las conducen a un corral. Chaccu, chaccu y el rugido comienza a silenciarse y se rompen las cadenas humanas y las vicuñas –ahora frágiles y temblorosas- no comprenden lo que pasa y tienen miedo y se asustan y los comuneros las tranquilizan y las esquilan antes de dejarlas en libertad en las tierras del ichu y el soroche.

Y vibra el Cusco imperial. Retorna el Inca y sus dioses nunca olvidados. Inti Raymi en capital arqueológica de América, fiesta del sol para propios y extraños, para los trotamundos y los peruanos… y truenan los pututus y se habla el runasimi (la lengua de los hombres) para que lo escuchen todos en el Qoricancha y la plaza de Armas y Saqsaywaman.

Ceremonia majestuosa, teatral, tal vez demasiado perfecta, demasiado turística en una de las explanadas de Saqsaywaman, donde se instalan palcos y banquitas numeradas, incómodas, carísimas, casi todas ocupadas por extranjeros… y el Inca y su séquito de amautas, ñustas y guerreros convocan al dios Sol y baila y oran, actúan.

El ritual se acaba con la tarde y los extranjeros se marchan y el pueblo –hasta ese momento un espectador lejano- toma por asalto la explanada y sus inútiles asientos... y aparecen grupos danzas y conjuntos musicales y señoras que venden cuycito, huatia y chicha de jora. Baila el Cusco, sin viajeros ni entradas numeradas. Bailan los herederos de los hijos del sol.

Y vibra la selva, la alta y la baja, la del norte, la central y la del sur. Fiesta de San Juan, el patrón del bosque. Bailes y jolgorio en ciudades tórridamente seductoras como Iquitos o Tarapoto, en comunidades nativas habitadas por mitos y leyendas y hasta en los rincones más distantes de la espesura amazónica.

Y se hacen hogueras en la víspera de la celebración y se prepara el juane y se brinda con masato (bebida de yuca fermentada), con cerveza, con siete raíces y hasta con el portentoso RC (rompe calzón) y se baila y se goza y todos o casi todos, se purifican de pecados y resaca, en las aguas quietas de las lagunas o en los torrentes impetuosos de los ríos amazónicos.

Fiestas y más fiestas el 24 de junio. Nadie está excluido, todos son bienvenidos a los rituales y bailes en la pampa y en la selva, también en el ombligo del mundo… en fin, en el Perú entero.

jueves, junio 15, 2006

Clic de la Semana


Cuando el sol despunta en el bosque de piedras de Huayllay (Pasco), el horizonte andino se convierte en una hoguera fulgurante; entonces, se desdeña al frío y se ignora al viento congelado, para contemplar en silencio ese instante mágico, único, quizás irrepetible.

Fabuloso espectáculo de luces y sombras en la sierra central del Perú. Intenso despertar en un bosque de misteriosas formaciones pétreas. Seducción anaranjada, ígnea, encendida en los reinos del soroche o mal de altura y los grados bajo cero, donde la llegada de taita inti (padre sol), entibia la vida y alegra los corazones.

Considerado como el bosque de piedras más alto del mundo, el Santuario Nacional de Huayllay se encuentra a 4 mil metros sobre el nivel del mar. Su extensión supera las 6 mil 500 hectáreas y sus formaciones rocosas -esculpidas caprichosamente por la acción del viento y el agua- tienen, en algunos casos, más de 70 millones de años.

Antes del final de la aurora y el despertar definitivo del sol, logramos escabullirnos de la absorta contemplación, para perpetuar el momento con este clic.

viernes, junio 09, 2006

Reflexiones frente al mar

Salud... y despedida


H
ace unos días encontré en mi libreta de apuntes, un texto que escribí al vuelo en la playa de Atacames (Esmeraldas-Ecuador), mientras hacía hora para empezar la vuelta a Lima. No fue fácil descifrar mis propios jeroglíficos, pero finalmente lo hice y rescate esta nota.

Estoy solo mirando el mar y tomando una cerveza. Y es que debo matar el tiempo de alguna manera, porque mi bus a Guayaquil sale a las 11 de la noche y, para colmo de males, la tarde está gris. No puedo hacer fotografías.

A pesar de mi “desgracia” y del cielo apagado, la playa de Atacames, es un hormiguero de gente, una pasarela de siluetas y cuerpos -¿no sé si escribir de grasas desbordantes?- afanados en broncearse.

Pero qué importa si hay unos kilitos de más, no estamos en un concurso de belleza y los bañistas se muestran como son y con total desparpajo (bravo por eso), olvidándose de los rollitos atrevidos que no entienden de fajas ni de personal training.

Hoy, todos parecen sentirse hermosos cerca al mar, como si el rumor de las olas acallara a las voces del recato y al cotilleo de la conciencia urbana que exige dietas torturantes y entrenamientos espartanos.

¿Será que la estética no importa frente al océano?, bueno, al menos en esta playa ecuatoriana en la que no escasean los excesos corporales, la demasía carnal, incluyendo la de este escriba algo pudibundo que apenas si se atreve a mostrar alguito de sus piernas, con la esperanza que un rebelde rayo de sol –el gran ausente en esta fiesta- queme sus muslos incoloros, crudos, ya sin jale.

La cerveza se acaba y faltan muchas horas para partir. ¿Pedir otra?; un dólar más, un dólar menos y piensas, evalúas, sacas línea. Gastar o no gastar, ese es el dilema mientras miras el mar y escuchas tabaco y ron, como cuando eras un niño y tus padres te llevaban a esas insufribles pachangas familiares en las que terminabas cabeceando o durmiendo en un sillón.

Se acaba el recuerdo. El mozo te mira y parece decirte cómo es, man. Humm, pedir otra y continuar contemplando el Pacífico; sí, el Pacífico, el mismo océano que baña las costas de mi país, el Perú, con su “P” de patria, el Perú milenario y ancestral, donde nace el Amazonas y se luce el Cusco, la ciudad representada en el polo que llevo puesto y con el que pretendo mostrarle a todos de dónde provengo.

Perú, de ahí vine y allí regresaré, tarde o temprano. Salud por eso, porque ya me animé a pedir otra. Una chela más, sí, chela, aunque acá la llaman biela; salud por eso y un salud más por Perú y Ecuador, mi hogar temporal, la tierra que por segunda vez me permite conocer su belleza, su costa verde y exuberante, tropical, distinta a la franja desértica de mi país, sí, mi país, no este o ese país, como dicen muchos, como dicen casi todos, excluyéndose, marcando distancia, poniéndose al margen.

No me pongo al margen. Soy peruano y punto, como mis abuelos, como mis padres y como lo serán mis hijos, si es que alguna vez los tengo. Soy peruano en Lima y en Esmeraldas. Un peruano orgulloso de lo suyo, pero, a la vez, sincero admirador de otras latitudes, sí, eso fue lo que le dije al capitán de lancha que, ayer, literalmente me “levó” a una travesía por los manglares de la isla de Muisne.

Durante el viaje no se cansó de decirme que su isla era hermosa y que varios gringos se habían quedado boquiabiertos al conocerla. Y le doy la razón y le comento que su manglar está lleno de vida; entonces, él sonríe y agrega que su pueblo es modesto pero agradable, de gente de río y mar…

Y lo interrumpo y le cuento que en Atacames me habían advertido que tuviera mucho cuidado en Muisne, porque era un lugar peligroso. Al oírme, su rostro se contrajo y se volvió áspero. Respondió con firmeza: “amigo peruano, ahora que vuelva a Atacames, dígale a todos lo que realmente vio en Muisne, dígales que es un lugar precioso, de gente buena y cordial”.

Al despedirnos, le aseguro que llevaré su mensaje, que por algo soy periodista, caramba. Vuelve a sonreír y me anuncia pletórico de entusiasmo que pronto vendrá al Perú y me visitará y que si yo regreso a su isla algún día, lo llame, lo busque, lo encuentre.

Hoy cuando estoy frente al mar de Atacames, terminando mi segunda cerveza y aún con muchas horas de espera por delante, cumplo con el capitán y escribo en mi libreta –con el compromiso de publicarlo después- que Muisne es un lugar de belleza exuberante.

Eso sí y con el permiso del hombre de mar, me tomo la libertad de agregar que Atacames, Súa y Same –localidades visitadas en esta aventura- son estaciones inolvidables para cualquier viajero; caramba, dan ganas de pedir una chela-biela más... Amigos, no se resientan si no hay llaveros ni recuerdos, es culpa de la espera, de la sed y del sol ausente que no deja tomar fotografías, sólo cervezas.

lunes, junio 05, 2006

Análisis político... (¡Qué horror!)

El Triunfo del Cáncer

Hoy abandonamos el camino, para publicar un comentario sobre el triunfo electoral de Alan García Pérez, quien el 28 de julio asumirá la presidencia de la República por segunda vez.

Se acabaron las promesas y quimeras, las denuncias y ataques virulentos, también los mítines, las caravanas y los bailes. Y es que todo tiene su final y nada dura para siempre ni siquiera esta maratónica campaña electoral de más de medio año, que terminó con la victoria del cáncer… perdón, disculpen, fue un lapsus brutus; ahora sí lo escribiré bien: con la victoria del candidato del partido aprista, Alan García Pérez.

Eso sí, hago notar que lo del cáncer no es una invención mía. El calificativo tiene su historia y mis compatriotas saben a qué me refiero; sin embargo, como sospecho o quiero creer que varios extranjeros recorren los caminos viajeros de Explorando, explicaré de qué se trata.

Sin palabreo y yendo directo al grano como un loro hambriento, les cuento que para miles –quizás millones de peruanos- la segunda vuelta electoral entre García y el líder nacionalista Ollanta Humala Tasso, fue algo así como una elección entre el cáncer y el sida.

Ambos candidatos generaban desconfianza en amplios sectores de la población. García cargaba sobre sus hombros los desastrosos resultados de su primer gobierno (1985-1990); mientras que Humala, rápidamente se ganó la fama de antidemocrático, por su discurso incendiario, en opinión de los más conservadores, y su “sospechosa” cercanía con el presidente venezolano Hugo Chávez Frías.

En conclusión había que elegir entre un pésimo ex presidente y un candidato con aparente perfil dictatorial; entonces, muchos llegaron a la conclusión de que un malo conocido pero con credenciales democráticas, era mejor que un postulante de rasgos autoritarios (Humala es un ex comandante del ejército) y sin mayor pasado político.

Cáncer (García) o sida (Humala), bajo esa perspectiva fuimos a las urnas, para cumplir con el ritual democrático... o ¿era una consulta médica?.

Al final, el ganador indiscutible fue el cáncer; mal que bien tiene cura cuando se le detecta a tiempo. Eso sí, hay que estar con los ojos bien abiertos y vigilar al milímetro el accionar de García; porque –como dice el dicho- gallina que come huevo aunque le quemen el pico y más allá de su supuesto arrepentimiento, las sombras de su primer gobierno todavía persiguen al candidato elegido.

Si nos descuidamos… frito pescadito; de nada servirá la extirpación del mal ni el doloroso tratamiento de quimioterapia. Ahora más que nunca, debemos estar vigilantes para que la corrupción, los malos manejos públicos y la ineptitud de las autoridades, no agraven el estado del Perú, un país siempre convaleciente, una nación que nunca termina de curarse de sus males seculares.

García será presidente por segunda vez. Los pesimistas natos dicen que los peruanos nunca aprenden y carecen de memoria; los apristas de toda la vida, creen, confían, aseguran que esta vez todo será distinto y, quienes gustan del humor negro, piden mantener la calma, porque Alan –por más que se esfuerce- no podría igualar, menos superar, los desastrosos resultados de su primer gobierno (1985-1990).

Durante cinco años, el Perú será gobernado por el cáncer. El sida, por ahora, pretende ordenarse, consolidar su propuesta y seguir en la palestra política, para volver a intentarlo en el 2011.

Ojalá que para ese momento se haya inventado una vacuna efectiva contra esta temible enfermedad o será qué antes nos matará el cáncer…; bueno, digo, es sólo un comentario. Mejor termino aquí y planifico mi próximo viaje. (Rolly Valdivia Chávez).

viernes, junio 02, 2006

Anécdotas

Cine sobre ruedas

Una viejísima película de Cantinflas –grabada de la televisión- y una copia pirata de los pequeños karatecas, fueron los primeros filmes que vi en un bus interprovincial. Eso ocurrió en mis años de universitario, cuando con un grupo de compañeros decidimos pasar la Semana Santa en Tarma, aunque para ser honestos nuestras intenciones no eran nada santas, más bien malvadas, casi demoníacas.

La novedad mató el aburrimiento del viaje nocturno y, de paso, entretuvo el serpenteante ascenso hasta el altísimo Ticlio (4818 m.s.n.m), abra temida y respetada en la que más de un viajero bisoño o experimentado ha sentido mareos, vértigos y náuseas, síntomas inequívocos del soroche (mal de altura).

Desde aquella travesía precursora en los primeros años de la década del 90’, he recorrido miles de kilómetros viendo sin ver a indestructibles mastodontes yanquis que salvan al mundo de las amenazas terroristas (léase árabes), a extraterrestres afanados en conquistar la tierra y a policías implacables que destruyen media ciudad para atrapar a perversos delincuentes, casi siempre negros, casi siempre latinos.

La cartelera sobre ruedas no está libre de comedias cursis o tontas, a veces hasta lacrimógenas; de aburridísimos festivales de dibujos animados, desde los empalagosos personajes de Disney hasta Pokemón que, alguna vez, tuve la “suerte” de mirar en la ida y la vuelta del mismo periplo aventurero.

Algunos clásicos de los caminos –al menos en mi experiencia personal- son: Retroceder Nunca Rendirse Jamás, Legalmente Rubia I y II, el Padre de la Novia, el Rey León, la Era del Hielo, Miss Simpatía, Yo Robot, Mac Quaid El Lobo Solitario, Rambo y Terminator, entre otras "joyas" cinematográficas de nombres olvidados, pero que tenían como protagonistas a Jackie Chang, Steve Segal y Jean Claude Van Dame.

Eso sí, nunca más volví a ver a los Pequeños Karatecas, pero a Cantinflas lo reencontré en un agotador trayecto al Cusco. Debo de admitir que su reaparición fue bienvenida, porque hasta ese momento el periplo se había convertido en una martirizante maratón de regeeton, debido a la vil complicidad entre la terramoza y un grupo de escolares en viaje de promoción.

Para bien o mal, las películas se han convertido en divertidas (casi nunca) e insufribles (casi siempre) compañeras de aventuras; aunque la mayoría de las veces, es preferible mirar a través de la ventana y obsevar al Perú en movimiento. Sin duda un excelente filme.