Ir al contenido principal

Pensando...

Donde el autor, por falta de viajes e imbuido por el ambiente reflexivo del nuevo año, recuerda sus vocaciones iniciales y los malos pensamientos que lo llevaron a ser periodista.

De niño quería ser basurero para andar por las calles tocando una campaña. Después, escuchando los caminos del inca y la carrera por la Marginal de la Selva, quise ser corredor de autos. Así recorrería todo el país.

Ya en la secundaria, no quería ser nada de nada; pero el tiempo pasó rápido y me vi obligado a pensar en lo que haría cuando fuera grande,

Y como me quedé retaco y eso de ser grande nunca se convertiría en realidad, me daba pereza pensar en un futuro que jamás llegaría. Bah, pero al final, igual tuve que hacerlo.

Ya no me atraía ser basurero o corredor de autos. Tampoco médico ni matemático ni físico ni ingeniero ni biólogo ni maestro. Nada me gustaba. Nada me parecía del todo interesante.

Había que seguir pensando. Y pensé y pensé y un buen día se me ocurrió ser arqueólogo. Parecía chévere, aunque quizás no tanto, por eso terminé postulando a contabilidad. No ingresé. Me salvé. A veces es bueno ser un poquito bruto.

Como no ingresé, seguí pensando y, mientras seguía pensando, persistí en mi error. Más postulaciones. Cero ingresos. Ser bruto se volvía un problema. Ya daba roche. Debía de pensar menos y estudiar más.

Y dejé de pensar. Y me puse a estudiar. Y por andar estudiando solo vi de reojo el mundial del 90. Sería contador y punto. No basurero ni corredor menos arqueólogo.

Hasta que un día volví a pensar. Era un mal pensamiento pero, los malos pensamientos, siempre se dan maña para hacerse escuchar. Lo escuché y me gustó o no me disgustó tanto. Así que ya no lo pensé más y me decidí y postulé y al fin ingresé. 

No era tan bruto después de todo; pero había un problema, un gran problema, nadie sabía a qué, todos creían que iba a ser contador, jamás comunicador, nunca periodista. No dije nada. Solo mostré el periódico con la relación de los nuevos cachimbos. 

Mi nombre estaba allí, ni muy arriba ni muy abajo, a media tabla nomás. Ese no era el problema; el problema era que aparecía en la lista de comunicación, no en la de ciencias contables.  

Tuve suerte. No se armó la grande en casa. Solo un par de gruñidos y  una breve pataleta. Luego vendrían las sonrisas, los abrazos, el corte de pelo y el pollito a la brasa como fin de fiesta. Uff, me había salvado.

Hoy, después de tanto tiempo y cuando empieza un año más, solo me queda reconocer que, a veces o casi siempre, los malos pensamientos no son tan malos como parecen. Es cuestión de entenderlos, procesarlos, tal vez hasta amaestrarlos. 

Y como he llegado a esta conclusión luego de mucho esfuerzo y casi se me han acalambrado las neuronas de tanta elucubración, es justo y necesario cerrar este texto de una buena vez. Eso sí, aprovecharé este final para prometer que seguiré malpensando en el 2012 y en los años que vengan después. 

Comentarios

Anónimo dijo…
Cuando uno encuentra su vocación es el ser más feliz de la tierra. Me alegro mucho Rolly, te toca continuar el camino. Buen viaje, viajero! Luz.
Buen viaje y más viajes. Esa es la consigna.

Entradas más populares de este blog

Larga vida a la crónica periodística

Mientras algunos proclaman la extinción de la crónica, el autor de esta bitácora anuncia que el 14 de marzo iniciará un taller de cinco sesiones, para todos los interesados en mantener con vida a este género periodístico



Se equivocan quienes creen que la crónica periodística está condenada a muerte. Exageran los que afirman que los lectores ya no buscan buenas historias y se conforman con textos breves como el trino de un ave. Claudican aquellos que reemplazan los textos creativos y bien estructurados por frases cuyo único objetivo es acumular me gustan.

Ante ese aciago panorama que parece condenarnos a redactar mensajes sin pretensiones de trascendencia, de esos que se leen hoy y se olvidan mañana, es prioritario rebelarse y levantar los teclados, las libretas y los lapiceros, como medida de lucha, resistencia y defensa de la crónica, uno de los géneros más valiosos del periodismo, porque permite explorar el lenguaje y construir historias capaces de atrapar, conmover y sensibilizar a…

Homenaje a la mujer peruana

Corajudas, trabajadoras, bondadosas, sonrientes, también sabias. La mujer peruana, esté donde esté, demuestra su valía y entereza a pesar de las carencias económicas de su entorno social,la desigualdad secular y la prepotencia de algunos "hombres" de ideas cavernarias.


Mujer campesina, mujer madre, mujer luchadora que alza su voz para protestar, como lo hicieron estas comuneras cusqueñas que, portando banderas blancas, pidieron justicia y reparación para las víctimas de la violencia terrorista en la antigua capital del Tawantinsuyo, durante la Caminata por la Paz y la Solidaridad, travesía que recorrió los antiguos caminos del inca el año pasado.

Pilares y baluartes de las familias urbanas y rurales, la mujer andina, costeña y amazónica -a pesar de las dificultades y la discriminación de género- se gana a pulso su espacio en la sociedad.
Con estas sencillas líneas e imágenes, Explorando saluda y felicita a las mamachas y niñachas de todo el Perú, en el día Internacional de la…

Una historia de perros

Donde el autor en vez de describir solo sus peripecias en la ruta Olleros-Chavín de Huántar (Áncash), prefiere recordar sus malas relaciones con los perros finos y chuscos, grandes y chicos, vagabundos o con dueños. Todos lo persiguen desde su época escolar. 


Por: Rolly Valdivia Chávez
Siempre en el mismo lugar, en esa curvita apenas transitada que moría en una avenida de ida y vuelta. Allí aparecía de tarde en tarde, de improviso y a traición, ladrando, mordiendo el aire,mostrando sus dientes enormes, filosos, amenazantes, a ese escolar atribulado que arrojaba sus cuadernos y libros para echarse a correr.