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Del Facebook al blog (I)

Donde al autor rescata, ordena y les da un par de pinceladas a varias de sus actualizaciones en la red social, realizadas durante su último viaje a la provincia de Caylloma, territorio arequipeño en el que se encuentra el valle y el cañón del Colca. Espera que no desespera En el Terrapuerto de Arequipa una vez más. Los bultos, el boleto, la espera habitual en una escala que no será muy larga. Pronto volveré al camino con sus curvas y pendientes que me llevarán a las profundidades del Colca. * Reflexión antes de partir hacia Chivay, la capital de la provincia de Caylloma. Rico y sabroso La señora Juana le gana al Sol. Ella madruga para preparar rocoto relleno, pastel de papas y de fideos que lleva a hornear a la panadería. Antes de las diez está en su puesto en el mercado de Chivay. Su sazón es conocida y sus viandas siempre se acaban. * La señora Juana también ofrece truchas y pollo al horno. Ella comenta que antes vendía caldo en las afueras del mercado y que gracias a s...

Clic de la semana

Filosofía camionera en la feria ganadera y gastronómica de La Tablada, en las afueras de Chivay, la capital de la provincia de Caylloma (Arequipa). Es curioso, pero la frase escrita con letras rojas en la carretera de madera, resume -en cierta manera- mi manera de andar en las rutas. Sí, a veces voy con prisa y pasos certeros,  en otras ocasiones -sobre todo en las bajadas y en las subidas muy exigentes- mido mis pasos, me muevo con cautela y a mi propio ritmo. No hay apuro que valga cuando sabes que lo más importante es llegar bien, llegar seguro, para emprender nuevos caminos.  Desconozco si el conductor de este camión sigue a pie juntillas la frase de la carreta. Lo único que sé es que el vehículo estaba indemne y que partiría hacia un nuevo destino -lento o rápido, siempre seguro-, cuando acabara esta feria en la que no hay un estrado ni un tabladillo para la presentación musical de Los Primos del Perú y en la que un trío de canchitos vertiginosos se escapa de sus d...

Consigna aventurera: Menos preguntas, más viajes

De arranque y a la mala. Sin siquiera decirte un mísero hola o un huachafísimo hi o hello . Ellos van al ataque, frontales y decididos, dispuestos a no perder un segundo con un cómo estás o con un qué es de tu vida , fórmulas básicas de cortesía que los desviarían o retrasarían en la consecución de su único y real objetivo: información, datos, tal vez un consejo. Eso es lo que quieren, lo que buscan, lo que siempre ocurre cuando se acerca un fin de semana largo o una festividad cargada de feriados; entonces, solo queda armarse de paciencia y esperar que, tarde o temprano, por correo electrónico o a través del Facebook , a veces por el blog, casi nunca por teléfono, se desate un tiroteo de indagaciones viajeras de grueso calibre. Hay interrogantes de todo tipo. Las ruteras: adónde voy, qué sitio me recomiendas; las económicas: cuánto me cuesta, cuánto me vale; las climatológicas: hace calor o frío, ¡llueve!; las fashion : qué ropa llevo, voy con mochila o maleta...

Crónica de la nada

Donde el autor trata de justificar su disparatado texto y su carencia de ideas, apelando al ridículo argumento de que sus neuronas están de vacaciones o en huelga.  Quiero escribir. El problema es que no se me ocurre ningún tema. Creo que mis neuronas están de vacaciones o se han declarado en huelga, aunque desconozco su posible lugar de descanso y no sé nada sobre su pliego de reclamos. Otra posibilidad –que me resisto a admitir- es que las susodichas se encuentren medias oxidadas por falta de uso o utilización inadecuada. Debo alejar ese pensamiento. Esta falta de ideas es temporal. Voy a concentrarme, a recordar, a buscar anécdotas, personajes, vivencias que pueda contar. Vamos, Rolly, escarba en tu memoria, enfócate en un viaje, en un pueblo, tal vez en un día de fiesta con procesión y plegarias, con bombardas y sahumerios, con danzantes y músicos, con harta cervecita y tragos de fantasía. Ya me estoy animando. Recuerdo a unas chinas diablas de miradas...

Viajar para escribir

Como en la repetición está el gusto y, además, no hay primera sin segunda, en marzo vuelve el taller de crónicas Viajar para escribir , una oportunidad de compartir con todos los que aman los caminos y la palabra escrita, lo que he aprendido -poco a poco, paso a paso- en las redacciones y en las rutas de todo el país. En esta aventura no ando solo. Me acompaña el explorador Clever Sobrino, amigo y aliado a quien conocí en Tarma. Entusiasta de los viajes y del montañismo, él transmite su experiencia en los caminos dando pautas para organizar una travesía exitosa, segura e inolvidable. Si te gusta viajar y escribir o si te gusta viajar y no sabes cómo contar tus experiencias, te espero en el único taller que te enseñará a mantener a flote todos tus relatos. Será un gusto conocer, será un gusto que estés ahí.   

Viajar, sí... pero ¿en domingo?

Donde el autor, al momento de salir de excursión hacia la catarata de Huanano (San Jerónimo de Surco, Huarochirí) con los participantes del taller Viajar para escribir , reflexiona e intenta explicar por qué no es un fanático de las salidas domingueras ni de los voy y vuelvo viajeros.  No me gustan las excursiones de un día. Esas en las que el viajero despierta a una hora infame y se echa andar a paso de zombi por las calles vacías. La situación empeora si la salida es el domingo, jornada que debe consagrarse al descanso y la meditación. Eso es lo que ordena el Todopoderoso y, si bien no tengo actitudes de beato ni vocación de santo, en este punto soy más riguroso que el mismísimo Creador. En mi modesto parecer, cualquier actividad dominical debería considerarse como pecado mortal. Pero quién soy yo para darle consejos al de arriba, es más, quién soy yo para atreverme a aconsejar a los que andan aquí abajo, digamos en una coaster en la que no escasean los borrachit...