Ir al contenido principal

Como la primera vez

Donde el autor recuerda con cierta dosis de nostalgia su primera vez...en Pisac y Ollantaytambo por si acaso; o ustedes pensaban otra cosa.



No es la primera vez que estoy en Pisac y Ollantaytambo, pero extrañamente siento que nunca antes he estado frente a sus prodigiosos andenes, sus colosales recientos de piedra, sus extenuantes escaleras.

Es extraño, pero tengo la impresión que mis pasos me llevan por caminos nuevos y que mi vista se regocija ante panoramas aún desconocidos; entonces, nace la misma emoción, la misma energía revitalizadora que apareció en mi visita precursora al valle Sagrado de los Incas, cuando mis sueños de ser un periodista viajero estaban a punto de hacerse realidad.

Varios años han pasado desde aquella travesía, pero en este retorno extrañamente ataviado de primera vez, me acompaña una sensación de descubrimiento mientras asciendo por escaleritas casi infinitas o me pierdo con deleite por las calles estrechamente empedradas.

Camino sin prisas, lejos del bullir de los grupos de turistas que oyen las explicaciones mil veces repetidos por los guías. Ahora no busco detalles históricos ni pretendo interpretar el pasado.

Sólo tengo ganas de andar sin prestarle atención a las nubes ennegrecidas con sus amenazas de tormenta. De visitar con calma los magníficos recintos incaicos y de contemplar con respeto las montañas tutelares o el devenir torrentoso del río.

Y las horas pasaron sin que me diera cuenta. Se acercan las sombras. Gotas efímeras humedecn la tierra andina y acompañan mi adiós a Pisac y Ollantaytambo, dos pueblos, dos complejos arqueológicos que he visitado varias veces pero que, por una extraña razón, sentí que recién los conocía.

*Vea más fotos de Pisac aquí y de Ollantaytambo aquí.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Larga vida a la crónica periodística

Mientras algunos proclaman la extinción de la crónica, el autor de esta bitácora anuncia que el 14 de marzo iniciará un taller de cinco sesiones, para todos los interesados en mantener con vida a este género periodístico



Se equivocan quienes creen que la crónica periodística está condenada a muerte. Exageran los que afirman que los lectores ya no buscan buenas historias y se conforman con textos breves como el trino de un ave. Claudican aquellos que reemplazan los textos creativos y bien estructurados por frases cuyo único objetivo es acumular me gustan.

Ante ese aciago panorama que parece condenarnos a redactar mensajes sin pretensiones de trascendencia, de esos que se leen hoy y se olvidan mañana, es prioritario rebelarse y levantar los teclados, las libretas y los lapiceros, como medida de lucha, resistencia y defensa de la crónica, uno de los géneros más valiosos del periodismo, porque permite explorar el lenguaje y construir historias capaces de atrapar, conmover y sensibilizar a…

Homenaje a la mujer peruana

Corajudas, trabajadoras, bondadosas, sonrientes, también sabias. La mujer peruana, esté donde esté, demuestra su valía y entereza a pesar de las carencias económicas de su entorno social,la desigualdad secular y la prepotencia de algunos "hombres" de ideas cavernarias.


Mujer campesina, mujer madre, mujer luchadora que alza su voz para protestar, como lo hicieron estas comuneras cusqueñas que, portando banderas blancas, pidieron justicia y reparación para las víctimas de la violencia terrorista en la antigua capital del Tawantinsuyo, durante la Caminata por la Paz y la Solidaridad, travesía que recorrió los antiguos caminos del inca el año pasado.

Pilares y baluartes de las familias urbanas y rurales, la mujer andina, costeña y amazónica -a pesar de las dificultades y la discriminación de género- se gana a pulso su espacio en la sociedad.
Con estas sencillas líneas e imágenes, Explorando saluda y felicita a las mamachas y niñachas de todo el Perú, en el día Internacional de la…

Conozca Pacaipampa

“Un lugar que no aparece en el mapa ni en la carta nacional”, esa fue una de las frases que escribí en noviembre del 2005, al volver de la laguna el Páramo, en el distrito de Pacaipampa (Ayabaca, Piura).

Lo más probable es que la laguna sigue estando ausente en los mapas y en la carta nacional. Pero, a diferencia del 2005, el nombre de Pacaipampa se publica ahora con frecuencia en la prensa, aunque la mayoría de quienes lo mencionan ni siquiera saben muy bien donde se encuentra y jamás han hablado con uno de sus pobladores.

Quizás, si hubieran visitado la zona o compartido con su gente, su opinión respecto a los campesinos y comuneros de la sierra piurana, sería totalmente distinta.

Sin duda, lo pensarían mil veces antes de escribir o decir con tanta ligereza, que ellos son violentos, intransigentes, opositores del progreso y fácilmente manipulables.

Es curioso, pero antes de que surgiera un movimiento ambientalista contrario a la ejecución del proyecto minero Río Blanco, se sabía muy po…