Ir al contenido principal

El arte de saber caer

Dónde el autor hecha mano de la carpeta de sus textos sin publicar, para rescatar esta crónica de una azarosa aventura ciclística en Huaraz.


Hasta para caer hay que tener cierta dignidad. No se trata de darse un contra suelazo, sin pizca de gracia y carente de elasticidad en un sendero de barro o en un camino con piedras y espinas; menos de quedar tendido como una champa entre el ichu que crece con vigor en una de las faldas de la cordillera Negra o en una carretera sin asfalto que serpentea hacia el corazón urbano de Huaraz.
Sí, hay que saber caer o al menos intentarlo, sobre todo cuando el entusiasmo aventurero se desborda y arrasa con las timoratas razones del sentido común, acallando de paso a la voz de tu conciencia que, con gritos destemplados, pretende hacerte recordar que siempre fuiste un ciclista medroso y asustadizo, con escasos méritos, con memorables caídas en acequias y charcos de barro.

No la escuchas y ya estás en Punta Callán (4,200 m.s.n.m.), contemplando los nevados de la cordillera Blanca y las calles empequeñecidas de la capital ancashina. Y te pones los guantes y el casco y sostienes el timón. Vas a partir. Tu corazón se acelera. Respiras a pulmón lleno antes de empezar a recorrer los más de veinte kilómetros de curvas, descensos y pendientes que te separan de tu destino: Huaraz.
Ruta rural, ruta cargada de adrenalina… y ya estás pedaleando, siguiendo o tratando de alcanzar a Carlos “Charly” Alzamora, el entusiasta y experimentado guía de Rider’s Perú, una agencia especializada en ciclismo de montaña, que ofrece a los turistas deseosos de emociones intensas, diversas alternativas para conocer el callejón de Huaylas.


Avanzas. Maniobras. Sientes la velocidad. Te olvidas del frío y de la altura. Disfrutas del paisaje y sus visiones bucólicas: campos llenos de sembríos, una mujer pastoreando, casas campesinas con techos de ichu, y, claro, la cordillera Blanca, blanquísima, como telón de fondo. Tantas cumbres congeladas, tan hermosas, tan bellas, tan amenazadas por el cambio climático.

Pedalear, frenar, mantener el equilibrio. Uff, casi lo pierdes, casi te caes. No importa, sigue, dale, es fantástico. Valió la pena no escuchar a tu conciencia ni dejarte convencer por Benjamín “Benkelo” Morales quien, mientras esperabas a Antonio Paredes -el hombre fuerte de Rider’s Perú- en la recepción del hostal Benkawasi, te proponía un plan distinto para pasar el día.
“Una parrillita al aire libre frente a la cordillera”, te tentaba “Benkelo”, quizás adivinando tus escasas o nulas condiciones como ciclista de montaña, tal vez sabiendo que la ruta no era facilita y tenía lo suyo. Pero su intento fue en vano, Antonio llegó y con él partiste hacia Punta Callán, por la carretera maltrecha que conduce a Casma, uniendo la sierra con la costa.

Era imposible la marcha atrás, como ahora es imposible frenar, cambiar el rumbo o esquivar esa piedra con la que vas a chocar, con la que ya estás chocando. Y vuelas, sales disparado pero no te haces nada. “Caíste bien”, te anima “Charly”. Retornas al camino. Más descensos. Más velocidad y adrenalina, también caídas que no te causan daño; sólo te convencen de que nunca serás un gran ciclista.
Bah, pero eso no importa. Sigues en la ruta, sigues pedaleando, sigues viviendo tu gran aventura.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Larga vida a la crónica periodística

Mientras algunos proclaman la extinción de la crónica, el autor de esta bitácora anuncia que el 14 de marzo iniciará un taller de cinco sesiones, para todos los interesados en mantener con vida a este género periodístico



Se equivocan quienes creen que la crónica periodística está condenada a muerte. Exageran los que afirman que los lectores ya no buscan buenas historias y se conforman con textos breves como el trino de un ave. Claudican aquellos que reemplazan los textos creativos y bien estructurados por frases cuyo único objetivo es acumular me gustan.

Ante ese aciago panorama que parece condenarnos a redactar mensajes sin pretensiones de trascendencia, de esos que se leen hoy y se olvidan mañana, es prioritario rebelarse y levantar los teclados, las libretas y los lapiceros, como medida de lucha, resistencia y defensa de la crónica, uno de los géneros más valiosos del periodismo, porque permite explorar el lenguaje y construir historias capaces de atrapar, conmover y sensibilizar a…

Homenaje a la mujer peruana

Corajudas, trabajadoras, bondadosas, sonrientes, también sabias. La mujer peruana, esté donde esté, demuestra su valía y entereza a pesar de las carencias económicas de su entorno social,la desigualdad secular y la prepotencia de algunos "hombres" de ideas cavernarias.


Mujer campesina, mujer madre, mujer luchadora que alza su voz para protestar, como lo hicieron estas comuneras cusqueñas que, portando banderas blancas, pidieron justicia y reparación para las víctimas de la violencia terrorista en la antigua capital del Tawantinsuyo, durante la Caminata por la Paz y la Solidaridad, travesía que recorrió los antiguos caminos del inca el año pasado.

Pilares y baluartes de las familias urbanas y rurales, la mujer andina, costeña y amazónica -a pesar de las dificultades y la discriminación de género- se gana a pulso su espacio en la sociedad.
Con estas sencillas líneas e imágenes, Explorando saluda y felicita a las mamachas y niñachas de todo el Perú, en el día Internacional de la…

Conozca Pacaipampa

“Un lugar que no aparece en el mapa ni en la carta nacional”, esa fue una de las frases que escribí en noviembre del 2005, al volver de la laguna el Páramo, en el distrito de Pacaipampa (Ayabaca, Piura).

Lo más probable es que la laguna sigue estando ausente en los mapas y en la carta nacional. Pero, a diferencia del 2005, el nombre de Pacaipampa se publica ahora con frecuencia en la prensa, aunque la mayoría de quienes lo mencionan ni siquiera saben muy bien donde se encuentra y jamás han hablado con uno de sus pobladores.

Quizás, si hubieran visitado la zona o compartido con su gente, su opinión respecto a los campesinos y comuneros de la sierra piurana, sería totalmente distinta.

Sin duda, lo pensarían mil veces antes de escribir o decir con tanta ligereza, que ellos son violentos, intransigentes, opositores del progreso y fácilmente manipulables.

Es curioso, pero antes de que surgiera un movimiento ambientalista contrario a la ejecución del proyecto minero Río Blanco, se sabía muy po…