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El último clic, el primer clic

Antes de los brindis y las bombardas, de los abrazos y los bailes, de las doce uvas, del puñado de lentejas, de los baños de florecimiento, de las prendas amarillas y de las viajerísimas vueltas a la manzana... sí, antes de todas las celebraciones y rituales que marcaron el final y el principio de un calendario, la cámara de Explorando Perú llegó hasta la llamada Lengua Misteriosa, una oquedad natural en los alrededores de los baños de la Juventud en Churín (Pachangará, Oyón).

En este espacio natural de sombras y contrastes, en el que resplandecen las aguas del río Pachangará, se hizo el último clic del 2013, marcando el final de un año de exploraciones, relatos y fotografías en distintos escenarios del Perú, el país que seguiremos recorriendo con pasión y perseverancia en el 2014.

Al día siguiente, al recorrer las somnolientas calles de Churín, nos topamos con este camión. La provocadora frase escrita en su tolva, tentó a nuestro lente viajero que -por su labor itinerante- conoce alguito de carreteras y caminos, de curvas retadoras y huecos peligrosos, por lo que entiende y comparte la filosofía de manejo del propietario de este vehículo... por qué estamos hablando de conducir... ¿no es cierto? 

Espero no estar equivocado. Pero más allá de mi error o mi excesiva candidez, esta divertida frase se convirtió en el motivo principal del primer clic del año; pero, también, en una especie de tributo a la vieja costumbre de perpetuar mensajes de todo tipo en las tolvas de los camiones, una ingeniosa práctica que se va perdiendo poco a poco.  


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