Ir al contenido principal

Viajero en falta

Historias por contar. Anécdotas que se van quedando en el tintero por el fragoroso ir y venir de las últimas semanas.

Y es que caminé en las regiones de San Martín y Amazonas. Y sólo volví a Lima para saludar, despedirme, cambiar de mochila, reforzar el equipaje con polares y casacas. Debía partir con prisa hacia la altura, el frío, la lluvia y, quizás, hasta el granizo de la provincia de Espinar (Cusco).

De tanto viajar me olvidé de escribir. Me siento en falta con ustedes, abnegados y apreciados lectores de Explorando; y, también, estoy en deuda con la gente que conocí y me apoyó en mis últimas aventuras.

Y es que aún no cumplo con transmitir el mensaje de los pobladores de Galilea, El Dorado y Nueva Omia, caseríos a los que se llega sólo caminando, comunidades fundadas por emigrantes de las serranías de Piura y Cajamarca, que encontraron en la espesura del monte un lugar para cimentar sus anhelos y esperanzas.

Tampoco he escrito las palabras trajinadas de los arrieros con los que conversé, durante mi andar por aquella trocha enlodada y pantanosa que laceró las plantas de mis pies; esa trocha por la que retornaría a lomo de bestia, cuando mis ampollas ya no me permitían caminar; esa trocha que, algún día tal vez, se convertirá en carretera.

“En época de lluvia el barro llega hasta aquí” –se señala la cintura, aquieta a sus mulas, se acomoda la gorra un arriero que detiene sus pasos para conversar conmigo, para decirme que ya falta poco, aunque aún falta mucho. Nos despedimos. Se aleja. Sigo sufriendo con el lodo, con los charcos, con las bajadas resbalosas.

Sé que nunca es tarde y que todavìa estoy a tiempo para compartir mi experiencia en el monte y agradecer la calurosa acogida de Mauro Huamán Jiménez, Héctor Rojas y de la familia Jiménez – García. Ellos me invitaron a compartir su mesa y a pasar la noche en sus calurosas casas de madera.

Hay mucho más por decir y contar. Estos recuerdos son sólo el principio, la primera entrada sobre una travesía que la desidia o las premuras viajeras, casi condenan al olvido.

Comentarios

la ultima creo q es una foto de yorongos?
No, la foto es de Nueva Omia...
Pedro Laos D. dijo…
es muy semejante a una casa q vi x ahi, gracias x la aclaracion
Ese tipo de construcción es común en la selva.

Saludos,

r.v.ch.

Entradas más populares de este blog

Homenaje a la mujer peruana

Corajudas, trabajadoras, bondadosas, sonrientes, también sabias. La mujer peruana, esté donde esté, demuestra su valía y entereza a pesar de las carencias económicas de su entorno social,la desigualdad secular y la prepotencia de algunos "hombres" de ideas cavernarias.


Mujer campesina, mujer madre, mujer luchadora que alza su voz para protestar, como lo hicieron estas comuneras cusqueñas que, portando banderas blancas, pidieron justicia y reparación para las víctimas de la violencia terrorista en la antigua capital del Tawantinsuyo, durante la Caminata por la Paz y la Solidaridad, travesía que recorrió los antiguos caminos del inca el año pasado.

Pilares y baluartes de las familias urbanas y rurales, la mujer andina, costeña y amazónica -a pesar de las dificultades y la discriminación de género- se gana a pulso su espacio en la sociedad.
Con estas sencillas líneas e imágenes, Explorando saluda y felicita a las mamachas y niñachas de todo el Perú, en el día Internacional de la…

Fiesta en Andamarca

Yaku Raimi Cuando las aguas están de Fiesta Texto: Rolly Valdiva ChávezDel polvo del archivo rescatamos una crónica sobre la fiesta del agua en Andamarca, que publicamos originalmente en septiembre de 1999 en La Última Página del diario oficial El Peruano. El texto rescata las costumbres de una celebración que se mantiene vigente en esta pequeña comunidad ayacuchana, conocida como la "capital de los Rucanas" (un aguerrido pueblo preincaico) y la "ciudad de los andenes", por la proliferación de terrezas cultivables esculpidas en los cerros por los ingenieros andinos.
Al publicar esta nota, Explorando Perú quiere brindar un homenaje a los esforzados comuneros andamarquinos, quienes hasta en las épocas de mayor violencia política, siguieron respetando sus viejas costumbres, perpetuando una tradición de siglos.
Fiesta de comuneros. Revolotear de trenzas y polle­ras. Oleadas de chicha de jora y calentito. Zapateo interminable. Pueblo con­quistado por un batallón de mágic…

Conozca Pacaipampa

“Un lugar que no aparece en el mapa ni en la carta nacional”, esa fue una de las frases que escribí en noviembre del 2005, al volver de la laguna el Páramo, en el distrito de Pacaipampa (Ayabaca, Piura).

Lo más probable es que la laguna sigue estando ausente en los mapas y en la carta nacional. Pero, a diferencia del 2005, el nombre de Pacaipampa se publica ahora con frecuencia en la prensa, aunque la mayoría de quienes lo mencionan ni siquiera saben muy bien donde se encuentra y jamás han hablado con uno de sus pobladores.

Quizás, si hubieran visitado la zona o compartido con su gente, su opinión respecto a los campesinos y comuneros de la sierra piurana, sería totalmente distinta.

Sin duda, lo pensarían mil veces antes de escribir o decir con tanta ligereza, que ellos son violentos, intransigentes, opositores del progreso y fácilmente manipulables.

Es curioso, pero antes de que surgiera un movimiento ambientalista contrario a la ejecución del proyecto minero Río Blanco, se sabía muy po…