Ir al contenido principal

Clic de la semana


Volví a la reserva nacional de Paracas. Desde hace mucho quería reencontrarme con esa tierra yerma, con ese mar pródigo. Pero no me animaba, lo postergaba, siempre lo dejaba para la próxima.

Quizás, pienso ahora, una parte de mí no quería retornar, como si quisiera aferrarme al recuerdo de aquellas travesías anteriores, cuando la Catedral -esa formación natural que se convirtió en el símbolo de la reserva- aún estaba intacta, soberbia, sencillamente imponente.

Pero esa imagen desapareció para siempre en agosto del 2007, cuando la tierra tembló con furia en Pisco, destruyendo vidas y sueños, pueblos y ciudades, también la vistosa Catedral de Paracas.

La imagen actual no concuerda con las de mis añoranzas. Y sentí nostalgia. Era el mismo mar, el mismo desierto, el mismo sol que calienta con furia, pero, en el fondo, nada era igual.

Faltaba la Catedral, aquella que el océano y el viento esculpieron con paciencia infinita; aquella que la enjundia telúrica desapareció para siempre en un puñado de segundos devastadores.

Paracas no ha dejado de ser un lugar precioso; pero, igual, le seré fiel a mis recuerdos y, cada vez que vuelva, creeré o trataré de creer que la Catedral se mantiene intacta e imponente.

**Si desea ver más fotos de la reserva nacional de Paracas, haga clic aquí.

Comentarios

Anónimo dijo…
me llamo guillermo Cruz Mendoza yo hice un pequeño video sobre la historia del peru en 15 minutos . tiene musica movida para los jovenes.Ayudame a que todos sepan de este video
bueno te lo paso

http://www.youtube.com/watch?v=CoEj8yOQ4pI
Gracias por el vídeo. Saludos,
r.v.ch.

Entradas más populares de este blog

Fiesta en Andamarca

Yaku Raimi Cuando las aguas están de Fiesta Texto: Rolly Valdiva ChávezDel polvo del archivo rescatamos una crónica sobre la fiesta del agua en Andamarca, que publicamos originalmente en septiembre de 1999 en La Última Página del diario oficial El Peruano. El texto rescata las costumbres de una celebración que se mantiene vigente en esta pequeña comunidad ayacuchana, conocida como la "capital de los Rucanas" (un aguerrido pueblo preincaico) y la "ciudad de los andenes", por la proliferación de terrezas cultivables esculpidas en los cerros por los ingenieros andinos.
Al publicar esta nota, Explorando Perú quiere brindar un homenaje a los esforzados comuneros andamarquinos, quienes hasta en las épocas de mayor violencia política, siguieron respetando sus viejas costumbres, perpetuando una tradición de siglos.
Fiesta de comuneros. Revolotear de trenzas y polle­ras. Oleadas de chicha de jora y calentito. Zapateo interminable. Pueblo con­quistado por un batallón de mágic…

Homenaje a la mujer peruana

Corajudas, trabajadoras, bondadosas, sonrientes, también sabias. La mujer peruana, esté donde esté, demuestra su valía y entereza a pesar de las carencias económicas de su entorno social,la desigualdad secular y la prepotencia de algunos "hombres" de ideas cavernarias.


Mujer campesina, mujer madre, mujer luchadora que alza su voz para protestar, como lo hicieron estas comuneras cusqueñas que, portando banderas blancas, pidieron justicia y reparación para las víctimas de la violencia terrorista en la antigua capital del Tawantinsuyo, durante la Caminata por la Paz y la Solidaridad, travesía que recorrió los antiguos caminos del inca el año pasado.

Pilares y baluartes de las familias urbanas y rurales, la mujer andina, costeña y amazónica -a pesar de las dificultades y la discriminación de género- se gana a pulso su espacio en la sociedad.
Con estas sencillas líneas e imágenes, Explorando saluda y felicita a las mamachas y niñachas de todo el Perú, en el día Internacional de la…

Una historia de perros

Donde el autor en vez de describir solo sus peripecias en la ruta Olleros-Chavín de Huántar (Áncash), prefiere recordar sus malas relaciones con los perros finos y chuscos, grandes y chicos, vagabundos o con dueños. Todos lo persiguen desde su época escolar. 


Por: Rolly Valdivia Chávez
Siempre en el mismo lugar, en esa curvita apenas transitada que moría en una avenida de ida y vuelta. Allí aparecía de tarde en tarde, de improviso y a traición, ladrando, mordiendo el aire,mostrando sus dientes enormes, filosos, amenazantes, a ese escolar atribulado que arrojaba sus cuadernos y libros para echarse a correr.