
Salir de la ciudad. Escapar de lo cotidiano. Quebrar la rutina viajando hacia algún lugar desconocido, hacia algún lugar al que prometiste volver.
Agenda abierta. Sin itinerarios ni resevas previas, también sin fecha de retorno. Solo hay que dejarse llevar por las voces del camino, por los azares de la ruta.
Una nueva aventura. Decisión tomada pase lo que pase. Armar la mochila. Partir temprano. Vivir un viernes en la carretera, viendo correr al Perú tras la ventana de un bus.
Todavía no hay destino. Sólo una certeza: viajar una vez más. Al norte o al sur, aun valle o a un bosque tupido. Bah, eso no importa ahora. Eso se decidirá mañana.
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