Donde el autor "desempolva" una crónica sobre la campeona Sofía Mulanovich, escrita en noviembre del 2007. Por esas cosas del Orinoco -esas que ustedes no saben y nosotros tampoco- la revista para la que preparó el material periodístico, nunca fue publicada. Hoy se saca el clavo y la postea en Explorando.
El retorno de la reina

Silente y concentrada, contempla el mar de Máncora con respetuosa curiosidad. Ambos se entienden y se conocen desde hace mucho, cuando ella –la deportista exitosa, la mujer admirada por millones de peruanos- era una niña a punto de correr la primera ola de su vida.
Cuántas cosas han pasado desde aquellos tiempos en los que pararse sobre una tabla era únicamente un fantástico entretenimiento. ¿Añoras esos momentos?, ¿extrañas los días de tu infancia en los que sólo surfeabas por diversión?... sin gente, sin prensa, sin guardaespaldas que te protejan.
Ahora te persignas y vas en busca de las aguas. Una multitud corea tu nombre, vibra, se emociona porque tú, Sofía Mulanovich o Sofi o simplemente “la Gringa”, ya estás en el mar –en tu mar- desafiando a las olas con esa calidad y atrevimiento que te harían campeona mundial de la Asociación de Surfistas Profesionales (ASP), en el 2004.
En esa campaña memorable, la asombrosa Layne Beachley, ganadora del título por seis años consecutivos, fue destronada por una aguerrida peruana nacida en Lima. A sus 21 años, Sofía se coronaba como la campeona más joven de la historia del World Championship Tour (WCT) y la primera deportista sudamericana en lograr semejante proeza.
Y fue así que todos o casi todos supimos de ti. Nos hiciste sentir orgullosos, porque en esta tierra bendita que el sol ilumina porque Dios lo manda –y lo escribo así, en valsecito criollo- escasean las victorias deportivas. Gracias a un exitazo como el tuyo, pudimos sacar pecho y gritar ¡arriba Perú! hasta quedarnos roncos.
El triunfo trajo la fama. Te volviste popular no sólo por ser la mejor del planeta, sino por tus sonrisas que parecían develar a la niñita que aprendió a surfear a los nueve años. Y, claro, también, por tus respuestas cortas, sencillas, “bravazas, Sofi”.
“Aquí tengo más presión, pero de hecho me siento bien. Es mi casa, es mi país y me gustan estas olas. Las conozco”, nos dices a los periodistas al clasificar a los cuartos de final del Máncora Perú Classic, la antepenúltima fecha del WCT 2007, realizado en Máncora (región Piura), los primeros días de noviembre.
Rodeada de camarógrafos y reporteros, me das la impresión de ser una persona tímida, que prefiere infinitamente la adrenalina de las competencias que los rituales mediáticos. Eso no es lo tuyo, pero eres una profesional y allí estás respondiendo con cortesía, ajena a las poses y engreimientos.
En tu encuentro con los medios, admites que en ocasiones te pones súper nerviosa y no sabes cual tabla usar. Luego, comentas que a veces eres media paranoica y que por andar esperando una buena ola, casi pierdes tu serie.
Dices todo eso con una naturalidad y frescura sorprendentes; entonces, tengo la impresión de estar escuchando a una amiga del barrio, a una vieja conocida, y no a la triunfadora que en julio de este año, grabó sus manos y pies en el Hall of Fame en Main Street, en la playa de Huntington, al sur de California.
Al día siguiente vuelves al mar, pero las olas te juegan una mala pasada. Te eliminan en semifinales. Se derrumba tu ilusión de ganar en casa y ascender en el ranking. Sales, te quiebras, lloras. Y en ese instante de tristeza, te veo más campeona que nunca.

*En el 2007, Sofía ocupó el segundo lugar del WCT. Este año debutó con un triunfo en Australia, por lo que lidera la competencia.
El retorno de la reina

Silente y concentrada, contempla el mar de Máncora con respetuosa curiosidad. Ambos se entienden y se conocen desde hace mucho, cuando ella –la deportista exitosa, la mujer admirada por millones de peruanos- era una niña a punto de correr la primera ola de su vida.
Cuántas cosas han pasado desde aquellos tiempos en los que pararse sobre una tabla era únicamente un fantástico entretenimiento. ¿Añoras esos momentos?, ¿extrañas los días de tu infancia en los que sólo surfeabas por diversión?... sin gente, sin prensa, sin guardaespaldas que te protejan.
Ahora te persignas y vas en busca de las aguas. Una multitud corea tu nombre, vibra, se emociona porque tú, Sofía Mulanovich o Sofi o simplemente “la Gringa”, ya estás en el mar –en tu mar- desafiando a las olas con esa calidad y atrevimiento que te harían campeona mundial de la Asociación de Surfistas Profesionales (ASP), en el 2004.
En esa campaña memorable, la asombrosa Layne Beachley, ganadora del título por seis años consecutivos, fue destronada por una aguerrida peruana nacida en Lima. A sus 21 años, Sofía se coronaba como la campeona más joven de la historia del World Championship Tour (WCT) y la primera deportista sudamericana en lograr semejante proeza.
Y fue así que todos o casi todos supimos de ti. Nos hiciste sentir orgullosos, porque en esta tierra bendita que el sol ilumina porque Dios lo manda –y lo escribo así, en valsecito criollo- escasean las victorias deportivas. Gracias a un exitazo como el tuyo, pudimos sacar pecho y gritar ¡arriba Perú! hasta quedarnos roncos.
El triunfo trajo la fama. Te volviste popular no sólo por ser la mejor del planeta, sino por tus sonrisas que parecían develar a la niñita que aprendió a surfear a los nueve años. Y, claro, también, por tus respuestas cortas, sencillas, “bravazas, Sofi”.
“Aquí tengo más presión, pero de hecho me siento bien. Es mi casa, es mi país y me gustan estas olas. Las conozco”, nos dices a los periodistas al clasificar a los cuartos de final del Máncora Perú Classic, la antepenúltima fecha del WCT 2007, realizado en Máncora (región Piura), los primeros días de noviembre.
Rodeada de camarógrafos y reporteros, me das la impresión de ser una persona tímida, que prefiere infinitamente la adrenalina de las competencias que los rituales mediáticos. Eso no es lo tuyo, pero eres una profesional y allí estás respondiendo con cortesía, ajena a las poses y engreimientos.
En tu encuentro con los medios, admites que en ocasiones te pones súper nerviosa y no sabes cual tabla usar. Luego, comentas que a veces eres media paranoica y que por andar esperando una buena ola, casi pierdes tu serie.
Dices todo eso con una naturalidad y frescura sorprendentes; entonces, tengo la impresión de estar escuchando a una amiga del barrio, a una vieja conocida, y no a la triunfadora que en julio de este año, grabó sus manos y pies en el Hall of Fame en Main Street, en la playa de Huntington, al sur de California.
Al día siguiente vuelves al mar, pero las olas te juegan una mala pasada. Te eliminan en semifinales. Se derrumba tu ilusión de ganar en casa y ascender en el ranking. Sales, te quiebras, lloras. Y en ese instante de tristeza, te veo más campeona que nunca.

*En el 2007, Sofía ocupó el segundo lugar del WCT. Este año debutó con un triunfo en Australia, por lo que lidera la competencia.
Comentarios
Tendría algo que le pueda interesar, para su blog, pero preferiría pasar por email.
Si quiere, me puede escribir, pues contestaré... ;)
Gracias,
Marion
marion@nomao.com
Saludos