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Cinco al hilo...¡Qué bien!

Advertencia: a pesar de su nombre, este post no tiene ninguna connotación triple equis ni nada que se le parezca. Y si bien en Explorando amamos las aventuras -las viajeras y las otras- como buenos caballeros sólo compartimos con ustedes las relacionadas con travesías y exploraciones.

Así que este cinco al hilo... fotográfico, no revela la sensual geografía de Andrea Montenegro o de alguna viajerita tentadora, sino algunas imágenes del VII Festival Ecodeportivo de Aventura Cotahuasi 2007, organizado por la Asociación Ñan Perú... No, no soy un aburrido.

Calle silenciosa y sombría en la víspera de la gran aventura. Cotahuasi, la capital de la provincia de La Unión, duerme, descansa, acaso sueña con aquellos muchachos que descenderán por las húmedas paredes de la catarata de Sipia, pedalearán por caminos quebradizos y surcarán el torrente que forma el cañón más profundo del mundo.
Cotahuasi duerme, Cotahuasi quiere despertar para ser testigo de una gran aventura.

Al borde de la profundidad, un viajero observa la impetuosa catarata de Sipia, el símbolo turístico del Cañón de Cotahuasi.
Asombrosa e impactante, sus 150 metros de caída la convierten en un espectáculo de la naturaleza, cuyas paredes rocosas despiertan el interés aventurero de los escaladores. Ellos, con nervios de aceros, descienden en rapel, sintiendo el golpetear del agua y los frío latigazos del viento.


¿Hacia dónde miro? parecía preguntarse el niño de esta imagen, cuando me acerqué al borde del puente colgante que conduce a los baños termales de Luicho, para fotografiar a las balsas y kayaks que surcaban el río Cotahuasi.
El muchachito estaba echado plácidamente sobre los maderos rechinantes y carcomidos del puente. Allí, entre absorto y perplejo admiraba a los deportistas que retaban a las aguas, hasta que mi presencia lo distrajo; entonces, me regaló esta miraba.

Corrientes encontradas, aguas revueltas, río encabritado, escenario perfecto para este deportista que se divierte, se emociona, disfruta al máximo en el cauce del Cotahuasi, un río que viborea entre sembríos de kiwicha, andenes preincaicos y las paredes rocosas del fabuloso cañón que alcanza una profundidad máxima de 3,535 metros.

Velocidad, destreza y riesgo. Un ciclista vuela en la entrada del pueblo de Cotahuasi, en la jornada final del festival ecodeportivo.
Su acción despertó asombro entre los espectadores, que esperaban con ansias a los avezados deportistas que iniciaron su descenso en Quillunza, en la parte alta de la capital de La Unión.
Aplausos, vivas, fotografías para el recuerdo y la promesa de retornar el próximo año a la casa de la profundidad y la aventura. La casa del cañón más profundo del planeta.

Comentarios

Anónimo dijo…
SALUDOS ROLLY:

VAYA, QUE ME EQUIVOQUE YO HABIA PENSADO OTRA COSA. JA JA JA.

ESTA SUPER DIVERTIDA Y ENTRETENIDA TU CRONICA, COMO VEZ AHORA YA ESTOY AL DIA CON TUS AVENTURAS; Y ME MUERO DE CURIOSIDAD; DE SABER QUE NUEVAS AVENTURAS NOS CONTARAS...

TU AMIGO : BADWIN

*SUERTE VIAJERO*
Hola Badwin,

Sabía que el título podía ocasionar confusiones, por eso coloqué la advertencia.

Chévere que sigas de cerca los pasos de Explorando. Pasos que tarde o temprano me llevarán de vuelta a El Sira.
Excelentes fotografías y buen reportaje.
Saludos
Qué tal Miguel Ángel,

Un saludo cordial desde Lima y muchas gracias por visitar Explorando Perú.

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